El boom literario en torno a la guerra, las islas y la historia

A lo largo de los años la literatura se ha ido acercando, con miradas diferentes, a aquel tiempo en el que se pusieron en juego valores y claudicaciones. Libros para bucear estas cuatro décadas.

 

(Por Dolores Pruneda Paz). A 40 años de la Guerra de Malvinas puede rastrearse una vasta biblioteca que va engrosando, desde el análisis histórico y geopolítico del archipiélago hasta un imaginario construido de nuevas ficciones literarias o desarticulado a partir de crónicas narrativas que suman nuevos títulos, focos y puntos de vista para dar cuenta de un territorio y una escena sociocultural siempre en tensión.

«Para un soldado desconocido» (Adriana Hidalgo), la nueva novela coral de Federico Lorenz.

Es un tejido de 31 voces que se entrelazan para crear una fina malla que busca retener algo de lo que fue el Negro, un colimba clase 63 enviado a luchar y muerto en Malvinas: su madre, sus amigos, su novia, su padre, el intendente de su pueblo, sus compañeros de trinchera, una enfermera, un soldado que se salvó de ir a la guerra, una maestra que enseña español en las islas, un periodista, una adolescente kelper, la antropóloga forense, un par de militares ingleses vuelven al pasado tratando de encontrar los ecos de lo que el Negro alguna vez fue y de lo que también fueron ellos, porque ir a buscar al otro es también ir a buscarse y entender ese territorio de los muertos podría arrojar luz sobre los vivos.

«Lo que no sabemos de Malvinas» (Siglo XXI), del sociólogo Sebastián Carassai.

Cuenta cómo es la sociedad heterogénea y próspera que hoy habita las islas y hasta qué punto la guerra fue lo peor y lo mejor que le pasó: un surtidor de YPF y garrafas de Gas del Estado en las Malvinas, relaciones más o menos fluidas entre isleños y argentinos, maestras que enseñan español en Puerto Stanley, vuelos semanales a Comodoro Rivadavia, isleños que viajan a Buenos Aires para hacer tratamientos médicos, a Córdoba para completar el colegio secundario, a Bariloche para pasar sus vacaciones. Hoy parece inimaginable pero eso fue lo que sucedió, incluso con episodios de tensión o desconfianza, durante los diez años anteriores a la guerra.

«La guerra menos pensada» (Alfaguara), antología de ficciones argentinas en torno a las Islas del Atlántico Sur.

«Si el origen de la ficción nacional está marcado por la violencia, especialmente la violencia política, y si nuestra narrativa nunca despreció hacerse cargo de los hechos históricos, Malvinas se acomoda perfectamente dentro de esos parámetros», escribió Sergio Olguín en el prólogo. Los antologados son, entre otros, Ariana Harwicz, Mauro Libertella, Gloria Peirano, Hernán Ronsino, María Teresa Andruetto, Edgardo Scott, Raquel Robles, Mariano Quirós, María Sonia Cristoff, Roque Larraquy, Mónica Yemayel y Luis Gusmán.

«La isla interior» (Marea), del psicólogo Pablo Melicchio.

Recupera el relato de tres sobrevivientes sobre quiénes eran antes del 2 de abril de 1982 y cómo cambió su vida ese acontecimiento. En agua, tierra y aire, los veteranos Reynaldo Arce, Darío Correa y Alberto Filippini combatieron en las Malvinas. De distintas clases sociales y distinta trayectoria dentro de las Fuerzas Armadas, los unen las mismas preguntas -cómo se vuelve de la guerra, cuándo se detienen las imágenes de muerte, por qué ellos-, un relato que reconstruye una parte de la memoria colectiva sobre el conflicto bélico en el que murieron 649 soldados argentinos y 255 británicos.

«Las guerras por Malvinas 1982-2022» (Edhasa), de Federico Lorenz.

Indaga en la construcción de «la causa Malvinas», antes, durante y después de la guerra que duró poco más de 70 días, iniciada con el desembarco argentino en las islas del 2 de abril de 1982 y finalizada con su rendición, el 14 de junio del mismo año. Publicado por primera vez en 2006 y ahora ampliado, este libro es una referencia para pensar la historia contemporánea argentina.

«Volver a las islas» (Edhasa).

Reúne las más representativas lecturas publicadas en suplementos, revistas culturales y ámbitos académicos sobre la novela «Las Islas», de Carlos Gamerro, una de las pocas ficciones en torno a Malvinas con un impacto tan significativo y perdurable. El volumen suma un ensayo del autor sobre la construcción de la novela, documentos de trabajo, la recepción de la traducción al inglés, la génesis de la adaptación teatral de 2012 y testimonios. Escrita en 1998, «Las islas» sigue a un hacker ex combatiente de Malvinas convocado por un multimillonario cuyo hijo cometió un asesinato. Los nombres de los testigos están en un archivo de la SIDE y el protagonista tendrá que encontrarlos para salvar su vida. En esa búsqueda descubre que la guerra de Malvinas no ha terminado: 10 años después militares y ex combatientes continúan planificando cómo recuperarlas.

«Desembarco en las Georgias» (Paidós), del periodista Felipe Celesia.

Reconstruye un episodio que precipitó el conflicto con Gran Bretaña, cuando en marzo de 1982 un grupo de obreros y técnicos metalúrgicos viajó a las islas Georgias para desguazar unas balleneras en desuso por iniciativa del empresario chatarrero Constantino Davidoff, quien con este negocio audaz, avalado por la Corona Británica y por las Fuerzas Armadas Argentinas, buscaba obtener ganancias millonarias, en una operación que incluyó la partición un grupo de élite comandado por Alfredo Astiz.

«La otra guerra» (Anagrama), de la cronista Leila Guerriero.

Es una investigación conmovedora en torno al cementerio construido en Malvinas por un oficial inglés para alojar los cuerpos sin nombre de soldados argentinos caídos en combate. El libro alumbra una memoria llena de opacidades, incómoda por la narrativa de la dictadura militar y dolorosa por las historias de jóvenes que murieron en combate y de familias que quedaron atónitas y sin respuestas durante décadas. «Día tras día, semana tras semana, cientos de familiares recorrieron los cuarteles buscando al muerto vivo, al despedido al pie de un autobús semanas antes», escribió la autora en esta crónica, que da cuenta de la inacción de los gobiernos para dar respuesta a quienes en el silencio y el abandono tuvieron que aceptar la ausencia.

«Remo Omar Busson. Antes, durante y después de Malvinas» (Ediciones Paco), de Juan Terranova, coordinador del área de Investigación y Archivo del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

Su obra recupera la historia de Remo Omar Busson, capitán de corbeta y piloto naval pionero en el uso del helicóptero como unidad de combate en el mar argentino que en 1982 participó en el rescate de los náufragos del Crucero General Belgrano, destacado al transporte polar ARA Bahía Paraíso.

Condecorado por las Fuerzas Armadas por su actuación y recordado como «un bendecido» por compañeros y testigos, porque se movía indemne entre las ráfagas de metralla salvar caídos, la figura que construye Terranova con esta crónica es también una reflexión sobre la técnica, la guerra y la paz en el escenario privilegiado del coraje y la aventura.

«Ovejas» (Futurock), del historiador Sebastián Ávila.

No se apega al realismo o al registro testimonial, sino que potencia las voces de quienes vivían la soledad, el miedo y la añoranza o el recuerdo de los días previos a la guerra. Elegida entre más de 500 novelas inéditas por un jurado compuesto por Claudia Piñeiro, Fabián Casas y Sergio Bizzio en la segunda edición del Premio Futurock Novela, la pregunta que retumba en estas páginas -¿y si ya se terminó y nos dejaron acá?- tiene sus ecos en el corto «Guarisove, los olvidados», de Bruno Stagnaro: una atmósfera gris y enrarecida a través de la que se mueve una patrulla, siguiendo la luz de un faro en el archipiélago, mientras se pierden, vuelven a encontrar, intentan organizarse y se debaten entre dormir o quedarse despiertos por el miedo a lo que puedan soñar.

«Soñar con las islas. Una crónica de Malvinas más allá de la guerra» (Prohistoria), del docente Ernesto Picco.

Reconstruye la vida de los isleños tras la guerra: cómo se hicieron, sus organización política, el impacto de la inmigración de todos los continentes, el trabajo esclavo en pesqueros multinacionales. Prologada por John Lee Anderson, esta crónica se completa con un viaje por Argentina e Inglaterra para dar cuenta de los vínculos e intereses actuales de empresarios, políticos y veteranos sobre ese territorio. «Mirar a las islas con mis propios ojos ha sido como mirar a la Medusa: las Malvinas que me habían enseñado a querer, las que me imaginaba y creía que conocía, se han convertido en piedra», resume Pico sobre esta indagación donde la añoranza de una tierra inhóspita, gurkas, trincheras y parafernalia bélica son, también en clave mítica, una obsesión distorsionada en el reflejo de un estanque.

«Malvinas. Crónicas de cinco siglos» (Winograd ediciones).

Es una compilación realizada por el biólogo y editor Alejandro Winograd con textos de viajeros y exploradores que conocieron este archipiélago clave para el control del Atlántico Sur y el pasaje interoceánico. Se trata de escritos que dan cuenta de las formas en que las islas fueron controladas y utilizadas desde su descubrimiento. La selección se inicia con un relato anónimo del siglo XVII e incluye textos del Abad benedictino Dom Pernetty y el Caballero Louis-Antoine de Bougainville (siglo XVIII), de los capitanes James Weddell, Robert Fitz-Roy y el naturalista Charles Darwin (siglo XIX), del alférez Sobral y el conscripto Agustín Arce, combatiente en 1982 (siglo XX) y de Federico Gargiulo (siglo XXI).

«1982. Días difíciles en las Malvinas» (Winograd ediciones).

Es una crónica escrita por John Fowler, un maestro que en 1971 llegó con su esposa a las islas donde nacieron sus hijos, que narra la escena desatada en 1982 con el comienzo de las agresiones armadas, cuando era responsable del sistema educativo isleño y un proyectil inglés cayó sobre su casa causando las únicas bajas civiles de esa guerra, para los isleños la invasión argentina. Con introducción del historiador Federico Lorenz y epílogo de Roberto Herrscher, referente del nuevo periodismo, este libro es un intento por abrir el diálogo a las vivencias padecidas de uno y otro lado.