EL CHULASCO MALDITO Y QUE SE MOLFÓ CHINA

Cae el consumo de carne en Argentina porque el país cambia su producción ganadera con China a cambio de una desesperada asistencia financiera. Territorio, alimentos y energía se tiñen de amarillo.

 

El consumo de carne vacuna profundizó en enero su caída y se ubicó por debajo de los 50 kilos anuales por persona. Así se desprende del informe mensual elaborado por la Cámara de Industrias Frigoríficas (CICCRA), en el cual se analizan las mediciones de producción y consumo.

En el primer mes de 2021, el consumo mantuvo su tendencia declinante, menos de 50 kilos por habitante, un número que es el más bajo en los últimos 100 años, producto del permanente aumento de precios en la venta al público. El consumo de carne vacuna por habitante en enero se ubicó en 49,2 kilos al año, un nivel que resultó 3,1% inferior al de igual mes del 2020, equivalente a una caída de 1,56 kilos por persona.

Según el estudio, la faena total en enero llegó a 1.002.000 cabezas, por lo que en términos interanuales experimentó una caída del 12,4%, pero si se la corrige por el número de días laborables asciende al 14,4%. «Fue uno de los peores eneros de los últimos 42 años. El factor principal fue la caída de oferta de la hacienda terminada, afectada también por los conflictos gremiales de los transportistas», sostiene el reporte.

Hasta aquí nada que pueda sorprendernos: todas las actividades sufrieron importantes caídas durante la pandemia, aunque la mayoría de ellas reconoce un rebote en los últimos sesenta días que se acentúa en el mes de enero.

¿Qué pasó entonces con la carne?…

Muy sencillo, como muchas otras actividades económicas y productivas en forma creciente, el mercado cárnico está hoy al servicio de China, su política expansionista y el bienestar de su población en desmedro de los intereses y necesidades de los argentinos.

Las ventas al gigante asiático explicaron casi 70% del crecimiento del volumen global exportado en el último año. Medidas en toneladas res con hueso equivalieron a 900,7 mil toneladas, ubicándose 6,5% por encima del máximo verificado en 2019.

La cadena de la carne vacuna, que comprende tanto al sector ganadero como a la industria frigorífica y de exportación, ha sabido sortear en 2020 los efectos adversos de la pandemia de coronavirus, culminando el año con un aumento en la cantidad de animales faenados, en la producción de carne y en los despachos al exterior. Pero todo eso fue para favorecer a China, sus negocios y sus necesidades.

¿Porqué?…para nadie es un secreto que el Banco Central sigue funcionando -precaria y torpemente- por la asistencia del SWAP chino que le permite disponer de divisas que como reservas ya no existen desde hace por lo menos 90 días. Sin esa «muleta», aquella puja del dólar contra el peso de los últimos meses de 2020 hubiese terminado en u  desastre aún peor que el de 2001.

Pero el costo parece ser demasiado elevado: día a día China avanza más y más en el dominio territorial, militar y económico de la Argentina y no son pocos los que suponen que esa tendencia será muy difícil de revertir en las actuales circunstancias.

En pocas «palablas»…los chinos nos «escupielon» el asado. Como el Viejo Vizcacha del «Maltín Fielo».