El día que la hinchada de Nueva Chicago desafió a la dictadura

Por José Luis Ponsico (*)En 1981 promediaba el segundo tiempo de Chicago contra Defensores cuando un grupo de la hinchada local: entonó la Marcha Peronista. Todo terminó con 50 detenidos.

 

José Luis Ponsico

En la primavera del 81 el régimen militar mantenía absoluto control sobre la vida argentina. En el Ejército, se había producido un relevo calculado antes del golpe del 24 de marzo del 76: al cabo de tres años, el general Roberto Viola reemplazaba a su par Jorge Rafael Videla, en la Presidencia de la Nación. Un cambio de guardia en plena dictadura genocida.

El fútbol, magia emocional de enorme repercusión popular entre argentinos, todavía sobrevivía los efectos del Mundial´ 78, ganado en el Estadio de River. Bajo acción política: salvaje represión militar, miles de jóvenes secuestrados, torturados y asesinados en el medio de la gran pasión futbolera. Cuando la pelota se manchó para siempre.

El sábado 24, octubre del 81 Nueva Chicago recibía a Defensores de Belgrano en su estadio de Mataderos. El verde y negro que a fines de los 50 tuvo un ataque de 70 goles en la temporada (Daquarti, Calandria, Julio San Lorenzo, D´Ascenzo y Casanova) al cabo sub-campeones en 1958 y 61. En el 81 otra vez vivía la ilusión de la vuelta a Primera.

El equipo de Nueva Chicago en aquel día histórico

Promediaba el segundo tiempo cuando un grupo de la hinchada local hizo algo lejos de la lógica gobernante: entonó la Marcha Peronista. Un claro acto de rebeldía. La música que ubica a Rodolfo Sciammarella, impacto anterior al peronismo desde el gremio de los Gráficos, luego resultó «el himno» a partir del 17 de octubre del´ 45.

El ex Boca, Mario Franceschini, autor del tercer gol de Nueva Chicago, sin querer encendió «el fuego» de la polìtica en una tribuna poblada de hinchas de Mataderos. De pronto, cientos de simpatizantes del club de barrio empezó a entonar la popular marchita peronista. La tribuna popular expresó el sentimiento opositor al régimen desde su lugar. Inolvidable.

Desde fines del 59 cuando la represión policial, la Infanterìa y la Policía Montada, conflicto de la huelga, toma del Frigorìfico «Lisandro De la Torre», la barriada se reconocía integrante de «la República de Mataderos». Mujeres y adolescentes defendieron a los 250 trabajadores «acorralados» en la histórica «toma» del frigorífico a punto de ser privatizado.

Historiadores dan cuenta que los episodios desangraron el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi. Cayeron los acuerdos con el General Juan Perón, julio´57, Caracas. Nadie imaginaba que en 1960 cuando el gobierno frondicista instaló el temido Plan CONINTES. Conmoción Interna del Estado, todo quedaría en una ilusión de la política. Cooke habló de «traición».

Las coincidencias de Rogelio Frigerio hombre de Frondizi, abuelo del ex Ministro del Interior de Mauricio Macri y John William Cooke, enviado por el General Perón- que hizo ganar al radicalismo de la UCRI Unión Cívica Radical Intransigente,en las elecciones del 24 de febrero del 58, todo un proceso que no duró mucho. Compromisos no cumplidos.

Viola había asumido en marzo del 81. Videla camino al retiro. El todo-poderoso ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, artífice de la política clara orientación liberal, apertura de importación, virtual cierre de la industria nacional, pequeñas y medianas empresas. Decretazos desde el régimen militar, duro. En medio de la tragecia por miles de secuestrados. Asesinatos

En 1980 tanto impacto de quiebras de fábricas -sólo en La Matanza y partido de San Martín algo de 5.000 fábricas pequeñas y medianas al descenso- el reemplazante en el Ministerio de Economía, Lorenzo Sigaut, predijo: «Los que apuesten al dólar van a perder». El gran derrotado, club San Lorenzo de Almagro, en agosto se fue a Primera B.

En medio de un clima social de efervecencia, crecimiento de la figura de Saúl Ubaldini, miles de fieles católicos desde el universo laboral, en marchas religiosas a San Cayetano. pidiendo por trabajo. Largas filas de diez cuadras en zona de Liniers cerca del Estadio José Amalfitani, remodelado para el Mundial 78, esperando por el ingreso a la Parroquía.

En el 51 el gobierno peronista había puesto en marcha la fabricación de autos, camionetas, motos, aviones, tractores en las 40 manzanas fabriles en Córdoba. «El Rastrojero», símbolo para el transporte liviano, impuso desde 1951 el 78% del mercado en venta en el género. En el 75 fabricaron más de 15 mil camionetas. En abril del 80 la dictadura cerró la fábrica.

Algo de todo eso habrá pasado por la rebeldía de los hinchas del barrio «Los Perales», en Mataderos, que según las crónicas de la época, desde el universo del trabajo, cuando Nueva Chicago se imponía 3 a 0 a Defensores de Belgrano, empezaron a cantar la marcha peronista. En las tribunas. Algunos aludieron al sector de la calle Carhué. En la barriada obrera.

Al finalizar el trámite deportivo, comandados por el oficial Juan Velaztiqui, 49 hinchas identificados por la Policía 42a. de la zona con apoyo de la Policía Montada, fueron detenidos y obligados a ir trotando con las manos en la nuca en un tramo de diez cuadras. A la Seccional donde quedarían detenidos. Imágenes que recorrieron el mundo.

Las agencias extranjeras difundieron el acontecimiento con pocos antecedentes en el resto del mundo. Una marcha partidaria daba lugar a detenciones, condenas. El difícil rumbo de la burla, el sometimiento. Búsqueda de antecedentes en posibles militancias políticas. El paso siguiente.

Veinte años más tarde, las trampas del destino: un hecho gravísimo ocurrido en tristes jornadas, 19 y 20 de diciembre 200l, volvió a dejar en la peor situación al oficial Velaztiqui. En Floresta, cerca de una estación de servicio un grupo de pibes enfrentó a un uniformado. Tres adolescentes fueron asesinados a sangre fría.

Las investigaciones posteriores determinaron que aquél oficial -al que los hinchas de Chicago tildaron de hijo de p…trotador- quedó estrechamente vinculado al crimen. Uno de los que quemó a balazos a los pibes de la barriada de All Boys, zona de Floresta. En un mural del estadio de la calle Segurola, están los nombres y las imágenes de los pibes asesinados.

Mataderos no olvida aquella jornada

A la semana siguiente, Nueva Chicago muy cerca del ascenso a Primera debía visitar a Atlanta. El partido de trámite duro, reñido, al promediar tuvo un héroe del equipo de Mataderos: su arquero Jorge Tripicchio, 24 años, atajó un penal. Una de las figuras del equipo con defensor Hugo Abdala y el «11» Roque Erba -transferido a River, 1983- y el citado Franceschini.

Estaba fresco el recuerdo a una semana de la otra alegría no muy reconocida por el régimen militar -cuando la victoria sobre Defensores de Belgrano ya un hecho, surgió la entonación de la Marchita, una expresión política clásica a los tiempos que corrían. El ingenio de los muchachos de Mataderos se trasladó a Villa Crespo.

Luego del penal atajado por Tripicchio Chicago pudo imponerse y cuando ya se conocía de algunos hinchas liberados con la presentación de Recurso de Hábeas Corpus, la misma hinchada comenzó a cantar en el estadio remodelado en 1960, el texto infantil de «Arroz con leche me quiero casar … »

Inolvidable. La política y el fútbol, las dos grandes pasiones en la Argentina. Antes y ahora.

(*) Columnista La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur