¿EL DÓLAR?: SENCILLO COMO LOS NIÑOS

Las medidas del gobierno para frenar la compra de dólares por parte de la población no son otra cosa que un intento desesperado por frenar la sangría de reservas de un BCRA agotado. Muy desprolijo.

Desde hace semanas se especulaba con que el gobierno buscaría frenar el drenaje constante de reservas que producía el dólar ahorro. Y evidentemente en eso andaban…

Ayer mismo sosteníamos en estas páginas que el dólar ahorro había llegado para quedarse mucho tiempo, seguros de ello por las afirmaciones oficiales de que así sería y puntualizando en la nota el nivel de recaudación fiscal que su presencia representaba.

¿Cómo puede entonces tomarse una medida tan desprolija, con tantas señales contrapuestas y más preguntas que respuestas por parte de la gente y los mercados?. Vaya como ejemplo el hecho de que en la resolución de la AFIP se sostiene que el nuevo régimen entra en vigencia en el día de hoy y en la del BCRA fija esa fecha en el 1° de setiembre. Esto solo fue suficiente para que hoy nadie supiese que hacer y los bancos se encontrasen con la necesidad de acomodar sus sistemas informáticos sin saber que fecha aplicar a las operaciones.

Las expectativas acerca del techo que puede buscar el dólar blue es otro de los items que pone en duda la eficiencia de la maniobra oficial. Y aunque sería prudente esperar algunas semanas para ver el resultado final todo hace pensar que el paralelo va a buscar un nuevo precio y que, de no mediar la aparición de alguna medida política que sirva para calmar os nervios del mercado, la nueva cotización puede ser sorprendente. Pero…¿cuál medida puede lograr un efecto balsámico si viene de un gobierno que hace apenas 24 hs., y en boca del propio ministro de Economía Martín Guzmán, aseguró que no habría ninguna nueva restricción para la compra del dólar ahorro?.

Habrá que esperar ahora una batería de medidas complementarias que sirvan para entender el nuevo escenario. Pero todos percibimos que esta decisión -que además calca aquel principio de un cepo que ya lleva siete años allá por 2013 cuando a instancias de Ricardo Etchegaray la entonces presidente Cristina Fernández ordenó a Axel Kicillof su implementación- es solo una nueva vuelta de tuerca a la Argentina que vive mordiendo su propia cola. Y que tendrá los mismos resultados que cosechó hasta ahora.

En la cuestión del dólar parece necesario entonces aplicar aquello de «sed sencillos como los niños» que Jesús espetó a sus apóstoles cuando estos complicaban con sus interpretaciones el análisis de las cosas más simples: el problema argentino fue, es y tal vez sea para siempre que gasta más dólares de los que produce, desprecia el valor de su propia moneda y deja todo en manos de un estado ineficiente y prebendario.

Es decir, hace todo lo contrario de lo que es necesario para lograr un desarrollo constante y sostenido. Como si el cepo se lo hubiésemos puesto a nuestra inteligencia y a nuestro destino.

Nada menos….