El embarazo adolescente supone todo un desafío de nuestro tiempo

La sociedad vincula el fenómeno con el asistencialismo y el aflojamiento de las normas. Un problema complejo y que requiere una solución seria y sin prejuicios.

En los últimos días, conmocionó a la Argentina el caso ocurrido en la Provincia de Santa Fe, donde una adolescente fue asesinada por su novio porque habría estado embarazada.

La conmoción que produce este acto de violencia de género se potencia cuando se combina con la maternidad adolescente. Y esto abre la discusión a que el embarazo a temprana edad es propio de la práctica sexual sin educación ni información apropiadas.

Y es que al poner trabas a las posibilidades de progreso individual de estas madres jóvenes aumenta las probabilidades de la dependencia del asistencialismo estatal, y un punto clave es un diseño más inteligente de la Asignación Universal por Hijo.

Según un reciente informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, más allá de que se trata de decisiones estrictamente circunscriptas al ámbito privado, su presencia puede constituir una señal de alerta sobre las fallas en las políticas públicas.

¿Cuán frecuente es la maternidad adolescente en la Argentina? Según información publicada por el Ministerio de Salud de la Nación, la natalidad entre mujeres menores de 20 años de edad muestra la siguiente tendencia en los últimos años:

-En el año 2001 se registraron 100.082 nacimientos de madres menores de 20 años de edad, lo que implica un 14,6% del total de nacimientos del país.

-En el año 2010 ascendieron a 117.591 representando el 15,6% del total.

-En el año 2013, los nacimientos de madres menores de 20 años fueron 117.386 lo que sigue representando el 15,6% del total de nacimiento del país.

Estos datos oficiales muestran que la proporción de la maternidad adolescente se ha incrementado en la Argentina en la primera década del siglo y se mantiene en el mismo nivel desde el año 2010 hasta la actualidad. Que más de 100 mil adolescentes sean madres todos los años lleva a que prácticamente 1 de cada 6 nacimientos corresponda a una joven de menos de 20 años de edad.

Los efectos del fenómeno son peores ya que estos registros alcanzan a los nacimientos ocurridos y no al total de embarazos adolescentes que, con seguridad, es mayor debido a abortos espontáneos o causados.

“Nacimientos a tan temprana edad de las madres tienen altos riesgos sanitarios. Las evidencias internacionales y nacionales, referenciadas incluso por el Ministerio de Salud de la Nación, señalan que los nacimientos por debajo de los 20 años de edad tienen asociados altos riesgos de daño o muerte para el niño. Por esto, desde el punto de vista sanitario, se recomienda enfáticamente realizar campañas de educación sexual”, agrega Idesa.

Más contundentes aún son las evidencias sobre su impacto negativo desde el punto de vista social. Casi la totalidad de la maternidad adolescente se produce en hogares de bajos ingresos.

“El nacimiento de un hijo en estas condiciones hace que más de la mitad de las madres abandonen la escuela y tres cuartos de ellas no termine la secundaria. Esto, además de operar como una pesada carga para el niño que deberá enfrentar los desafíos de la vida en condiciones familiares adversas, incide negativamente sobre las posibilidades de progreso laboral y autonomía económica de la madre. Es decir, se crean condiciones para la dependencia y el sometimiento de las mujeres”, sostiene el informe.

Si bien, no hay evidencias de que el asistencialismo incentive la maternidad temprana, sin dudas no la evita y promueve la inactividad laboral de la mujer cercenando sus posibilidades de progreso individual. Y de hecho aumenta la dependencia femenina respecto del varón, generando el terreno fértil para la violencia de género.