El escandaloso clientelismo electoral que llegó a Mar del Plata

Por Adrián FreijoLos movimientos sociales alineados con la Casa Rosada desplegarán unos setenta mil militantes para realizar tareas logísticas para las elecciones primarios de este domingo.

Mientras las Fuerzas Armadas y de seguridad desplegarán 95.000 efectivos en todo el territorio nacional (Ver: Más de 95.000 efectivos para custodiar las PASO) los movimientos sociales alineados por el gobierno harán lo mismo con más de 70.000 militantes que realizarán tareas de logística y fiscalización durante el comicio.

Algo tendrán en común: ambos operativos serán pagados por el erario público y en el caso de los «militantes» ello insumirá un costo de $175.000.000.

Y algo los diferenciará: mientras los primeros son parte de la estructura del estado al servicio de los ciudadanos, los militantes piqueteros pertenecen al submundo del oficialismo acostumbrado a utilizar los dineros públicos en su propio beneficio.

Como parte de una Argentina empujada hacia el abismo de la pobreza y la incultura y en una vuelta de tuerca más del país de la impudicia y el abuso, lo que ocurrirá durante la jornada electoral tiene como única respuesta posible la masiva concurrencia de los ciudadanos a las urnas en cantidad y calidad tal que sirva como apotegma del país que nos disponemos a construir para nuestros hijos: «paguen, sobornen, usen, denigren y esclavicen; la libertad de la patria no se negocia y siempre seremos más».

Más de cincuenta mil integrantes de la organización que tiene como referentes a los funcionarios Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, recibieron capacitación para ejercer como fiscales para el Frente de Todos. Esta tarea la complementarán con la que realiza el propio peronismo y cuya estructura está aceitada desde hace décadas.

La Corriente Clasista y Combativa (CCC), también encolumnada en las filas del oficialismo, y referenciada en el diputado nacional Juan Carlos Alderete, por decisión orgánica participará de manera activa en todo el país, pero poniendo acento también en el conurbano bonaerense y en particular en La Matanza, la comuna más populosa de la provincia de Buenos Aires.

Las tres organizaciones tienen su versión lugareña donde dos mil militantes recibirán $2.000 por cabeza para fungir como fiscales partidarios y otros 1.500 otro tanto para acercar todo lo necesario para sostener la jornada comicial.

En las cercanías del estadio José María Minella se concentrarán 200 más que, a cambio de una retribución de $5.000 por la jornada, estarán dispuestos como fuerza de choque para intervenir ante cualquier necesidad que se presente.

Un total de $8.000.000 que saldrán de las arcas de la provincia para sostener una estructura partidaria que las demás fuerzas tendrán que solventar con el esfuerzo de sus afiliados y simpatizante. Y que serán arrancados del presupuesto que el estado debería dedicar a urgencias sanitarias, sociales  y educativas.

Y todo este gasto se replicará en las elecciones generales de noviembre.

Por eso la opción no deja dudas: participar o perecer bajo el peso de la corrupción, la decadencia y el negocio del fracaso como construcción nacional.

La respuesta la tiene el ciudadano…