El gobierno comienza a encerrarse en peligrosa timba financiera

Por Adrián FreijoComo antes en la historia argentina el efecto que la inflación causa en los tomadores de créditos UVA dispara nuevos instrumentos financieros que alimentan la escalada.

Los créditos UVA comienzan a parecerse a una gifantesca mala praxis o un estafa de similares dimensiones. En menos de un año sus “beneficiarios” vieron crecer la deuda en un 58% y ya sienten que de no frenarse rápido la inflación terminarán padeciendo las mismas consecuencias de aquellos que en los 70 creyeron que la tristemente recordada circular 1050 del BCRA iba a ponerlos a salvo de cualquier riesgo.

Poco tiempo después tomaban nota, en medio de un desastre que solo fue capitalizado por abogados y banqueros, de que nada  que se ate a la evolución de los precios de la economía puede ser útil si la inflación no cede.

Quienes accedieron a estos créditos lo hicieron en un escenario en el que el gobierno sostenía que la variedad de precios sería del 17% anual; fue del 25%.

Para este año la pauta oficial de crecimiento inflacionario es del 15%, mientras los más optimistas dicen ahora que se ubicará en el 22%, aunque hay quienes llevan el cálculo hasta el 25%. Si ello ocurriese en solo dos años la brecha entre lo que iba a ser y lo que es llegará a casi el 100% de la prevista en el momento de lanzar la línea crediticia. Un disparate…

Para tratar de resolver la situación aparecen ahora nuevos instrumentos financieros -el caso de los nuevos fideicomisos con respaldo de tenedores de créditos UVA- que como en aquella experiencia de la 1050 quieren “salvar” del naufragio a los engañados.

No hace falta ser demasiado perspicaz para emparentar estas nuevas operatorias con lo ocurrido con aquellas cédulas hipotecarias (las UVA de la época de Isabel) que se convirtieron en bonos especulativos con Martínez de Hoz.

Argentina siempre se tropieza con la misma piedra y lo hace porque siempre quiere salir de sus errores por el mismo camino en el que entró a ellos. Y esos momentos serán recurrentemente aprovechado por los especuladores para quedarse con los bienes (y la vida) de quienes cometen el error de leer la propaganda y no consultar la realidad.

Cuidado, ya aparece en escena el segundo escalón de la escalera que nos lleva directamente a la timba. Y de ahí al desastre hay un solo paso

Alguna vez lo entenderemos…