El inviable yacimiento de Río Turbio tomado por los mineros

Desde hace décadas solo da pérdidas y los diferentes gobiernos lo utilizaron para hacer política barata en contra de la privatización. Nadie cobra desde hace meses y la situación no da para más.

Por Rubén Lasagno – Esta historia se encauzaba hacia lo que finalmente ocurrió anoche: trabajadores del yacimiento carbonífero de Río Turbio (YCRT) ingresaron al interior de mina y tomaron de forma pacífica las instalaciones, reduciendo a cero la actividad en todo el complejo y poniendo sobre la mesa varios aspectos a tener en cuenta: una puja política/partidaria, un reclamo gremial por pérdida de beneficio/prebendas, una interna política/gremial dentro del yacimiento y denuncias de avasallamiento, vaciamiento y acomodo de las nuevas autoridades que, a decir de un sector de ATE “sacaron a los que estaban para poner a los de ellos”, en directa alusión al personal que hizo ingresar el nuevo interventor del yacimiento, Omar Zeidán, perteneciente a Cambiemos.

El personal se encuentra tomando de forma pacífica la mítica “Mina 5”, lugar del fatídico derrumbe del año 2004, ocupando pacíficamente la Unión 25 a unos 400 metros de profundidad en los socavones del yacimiento de carbón. Acciones similares se tomaron en las épocas de Sergio Taselli cuando pasaban meses que no les pagaban los salarios y todos recordamos cuando en el año 1998 y en el 2002 los mineros con cascos de luces encendidas llegaban a Río Gallegos para entrevistarse con el gobernador Néstor Kirchner, que ni siquiera los atendía y debían volver a Río Turbio, sin la ayuda política que les negaba, quien dos años después, siendo ya presidente y luego de la muerte de los 14 mineros, encontró el argumento justo para usar la tragedia como forma de justificar “inversiones” y utilizar por más de una década, la reactivación del yacimiento para sostener sus campañas políticas, las de su esposa y de cada legislador del FPV de la provincia.

Como apuntamos, esto es el final de un proceso que empezó en enero del 2016 y no vamos a volver a enumerar los motivos de su origen, pero digamos que la denuncia de los convenios colectivos por parte del actual interventor, la baja de la Bonificación Anual por Eficiencia (BAE), de los montos por pasajes que históricamente han cobrado los trabajadores y la falta de paritarias por la anulación de los convenios, junto con el despido de tres empleados de YCRT en Buenos Aires, terminaron por decidir a los integrantes de la asamblea de ATE, a tomar el complejo minero. Pero, reiteramos, esto va mucho más allá de lo que a nivel de superficie se muestra. Es más complejo, hay un entramado de intereses políticos y económicos, poco visible al ojo del analista común y el choque de poderes, negocios pisados, otros instalados por la nueva conducción, enfrentamientos por quedarse con las cajas y usufructuar de una “empresa” que no otorga ningún rédito hace 20 años pero consume miles de millones de dólares por año, juegan fuerte en esta realidad que se visibiliza hoy.

La profecía autocumplida

Para analizar el conflicto de YCRT, no se puede omitir analizar múltiples aspectos de un mismos fenómeno, lo que hemos hecho desde el cambio de administración y finalmente llegamos a corroborar lo que fue una profecía autocumplida. El yacimiento fue un coto de caza del kirchnerismo, una obra maestra de la corrupción K, un reducto de fondos dilapidados, desviados, robados y simulados, con vértices perfectamente identificables que fueron: Julio De Vido/Barata, desde Planificación Federal, la empresa YCRT con sus interventores K, la usina termoeléctrica que aún falta terminar en un 50% (Isolux Corsán) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Río Gallegos, Unidad Básica del FPV cuyo titular Carlos Goycochea acaba de renovar mandato.

Todo este conjunto de engranajes aportaron durante más de una década los movimientos de un sistema, de una maquinaria compleja para licuar fondos públicos con un solo origen: el bolsillo de los argentinos y varios destinos: el enriquecimiento ilícito de todos sus actores, sus patrones ideológicos y el entonces partido gobernante.

El cambio de “Cambiemos” cambió el esquema antiguo por otro moderno de apropiación del yacimiento, que a dos años de ser intervenido aún no saca carbón ni para alimentar una salamandra, mucho menos hará posible obtener el combustible en miles de toneladas mensuales para el funcionamiento de una usina detenida en su construcción y en el tiempo, haciendo cada vez más vieja e inviable su tecnología, de por sí vetusta y altamente contaminante, casi erradicada en el mundo, que las actuales autoridades, como las anteriores, no han tomado la decisión de desechar a tiempo y ahora se encuentran con un embarazo avanzado (pero lejos del nacimiento) donde no hay nada para hacer más que esperar un parto difícil, complicado, impredecible y con final abierto, aunque un destino que se puede predecir con facilidad estudiando un poco la etiología de todo el problema, analizando la historia de YCRT, sus responsables y lo que hemos venido publicando todos estos años.

En síntesis, esta toma del yacimiento se veía venir más temprano que tarde. Es que YCRT es en sí mismo una equivocación. Está tan altamente contaminada de corrupción y años de desplanificación, que no se puede construir sobre ruinas usando material reciclado, con constructores quienes no saben qué hacer pero aprovechan lo que pueden para sacarle el jugo a esta “naranja hiper exprimida” denominada “Yacimientos Carbonífero de Río Turbio”.

El conflicto verdadero, recién empieza; la solución es tan incierta como el destino productivo del yacimiento. (Agencia OPI Santa Cruz)