EL MIEDO NO ES TONTO

La visita de Sergio Massa a Mar del Plata desnudó el temor que existe en el Frente de Todos por una candidata que no agarra vuelo y una historia que habla de la cultura localista del electorado.

Sergio Massa fue la avanzada de una serie de visitas estelares que el Frente de Todos tiene reservadas para Mar del Plata. Y es que, al igual que María Eugenia Vidal, desde el «albertismo» no quieren que se les escurra entre los dedos una ciudad que puede ser cabecera de playa para cualquier proyecto que desde el sudeste bonaerense derrame sobre la rica pampa húmeda que tan esquiva ha sido siempre al peronismo.

Y como los números no cierran y la candidatura de Fernanda Raverta no termina de tomar vuelo, el tigrense debió dejar de lado los eufemismos y blanquear lo que todos sabían: el enemigo a derrotar no es Guillermo Montenegro -amesetado en la intención de voto hasta la parálisis- sino Gustavo Pulti, el dirigente que más penetra en el electorado independiente y en mucho peronista al que la opción local no termina de seducirlo por pertenecer a un solo sector del movimiento, La Cámpora, que  no cuenta con demasiada adhesión en la mayoría de los compañeros.

«No se puede manipular la idea de que esta es una elección local porque Mar del Plata no es una isla» sostuvo Massa, contrariando su propio mensaje de hace dos años cuando intentaba colar en el escenario marplatense un Frente Renovador que tornaba escuálido y creía que jugando aquí a las figuras locales podía mejorar la perfomance.

Olvidaba también que durante su pertenencia al Frente para la Victoria, en aquellos años en los que aparecía como la figura del futuro kirchnerista, mucho hizo para acercarse al fundador de Acción Marplatense aún en detrimento de los candidatos locales de su fuerza. Parece que por entonces «la isla» existía y Pulti representaba la botella con el mensaje salvador para seguir a flote…

¿Pero a quién le importa exponer alguna incoherencia cuando el objetivo es llegar al comicio evitando que el ex intendente siga subiendo en la intención de voto?. Aunque para ello haya que borrar con el codo lo que ayer se escribió con la mano.

El miedo no es tonto y un electorado como el de Mar del Plata y Batán, que nunca dejó arrastrar por el canto de sirena de un «centralismo necesario» parece despertarlo en una oferta política que gana en todos lados…menos acá.

¿Y si prueban con escuchar a la gente?…