El mundo que viene sus cambios, sus riesgos, sus oportunidades

Por Adrián FreijoAlgunas cosas están cambiando en nuestras vidas, desde lo individual y lo colectivo. Pero lo más importante será lo que «el nuevo mundo» pondrá en evidencia.

Muchos repiten como letanía que «ya nada será igual». Pero…¿saben de lo que están hablando?, ¿comprenden cuales son aquellas cosas que serán distintas por defecto y cuales las que van a requerir de la conciencia universal para comenzar a mutar individual y globalmente en aquellas costumbres que nos llevaron a este punto?.

Entre todos, y desde hace varias generaciones, nos hemos ingeniado para construir un mundo violento, individualista, desigual y, permítame decirlo, miserable. Por acción u omisión acompañamos el crecimiento de una sociedad concentrada, en la que cada vez más personas tuvieron menos protagonismo y pequeñas minorías acapararon todo: dinero, poder, propiedades y sobre todo dominio de las ideas.

Porque de eso se trata, del dominio de las ideas….

Pero hoy los poderosos deben esconderse de la pandemia como los más humildes. Huir del riesgo de contagio con la misma premura y temor que aquellos a los que por décadas han sojuzgado, y con las mismas escasas posibilidades de lograrlo que el más pequeño de los mortales.

El coronavirus arrasará fortunas, frenará la economía -hoy expresión del más salvaje e inhumano de los capitalismos que recuerde la historia global- y dejará al descubierto la fragilidad de un sistema económico y social que necesitó de la violencia, la guerra y la corrupción humana para instalarse, quedarse y llegar a pocos centímetros de su nefasta meta. Porque este momento dramático de la humanidad tiene al menos una cara positiva…evitó que esa dominación se consolidara y que el mundo fuese inequitativo e injusto para siempre.

Y si avanzaron tanto en sus designios fue por la incapacidad, irresponsabilidad y escaso sustento conceptual de quienes, se supone, son y han sido los enemigos más acérrimos del capitalismo salvaje.

«Revolucionarios» que llegados al poder instalaron las más crueles dictaduras en  nombre de aquellos que pretendían defender; fanáticos que se permitieron manipular la realidad generando escenarios que solo existían en su imaginación y todo tipo de populismos que simplificaron las cosas creyendo que la solución estaba en quitarle a los ricos para darle a los pobres, sin saber siquiera que hacer con aquellas cosas de las que se apropiaban.

El mundo post-coronavirus nos dejará a todos más débiles, pero más lúcidos. Por primera vez en muchos años vamos a tener una largada común en la carrera por lo que sigue.

Los ricos van a ser mucho menos ricos y los pobres...tan pobres como siempre. La brecha se va a achicar, no por la gestión de algún iluminado y tampoco por un proceso social en desarrollo: la caída estrepitosa del capitalismo la está provocando por un bichito que no mira billeteras a la hora de meterse en nuestras mucosas y declararnos enfermos y en riesgo.

Es una oportunidad cierta de cambiar, pero la vamos a desaprovechar si creemos lograrlo repitiendo errores del pasado.

No sirve el autoritarismo…

No sirve el mesianismo…

No sirve la demagogia…

No sirve el populismo…

Y no sirve el liberalismo del «dejar hacer, dejar pasar» cuando cada uno tendrá un papel que cumplir en el tiempo que viene…

Solo se trata de volcar comportamientos individuales en el cáliz del interés común, saber que los cuidados de hoy deben ser políticas comunes de mañana y entender que si la vida humana resistirá desde el esfuerzo común la calidad que quede para los que queden…también.

Y comprender que los que nos llevaron hasta acá, los que lograron que un 15% de los seres humanos posean el 80% de las riquezas de este mundo, también toman nota de estos cambios, estos riesgos (para ellos) y estas posibilidades. Y van a tratar de que nada cambie tras el cimbronazo mundial.

Buscarán que crezca la xenofobia, hablarán de emergencia para quitar derechos, intentarán cerrar aún más las fronteras, bregarán por instalar gobiernos autocráticos que dividan a los pueblos en amigos y enemigos, eligirán culpables y multiplicarán pretextos. Inocularán el miedo para asegurar que todo vuelva a ser como antes..

La pelota está en nuestro campo…juguemos con inteligencia.