El partido Crear y una peligrosa doble vara de la moral pública

RedacciónLa agrupación política pide la renuncia de un funcionario involucrado en un incidente de tránsito. Una manera de ver la astilla en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

 

Si el Director Coordinador de la Secretaría Privada del intendente de Mar del Plata manejaba sin el registro habilitante, en un vehículo oficial y transgrediendo alguna norma de tránsito cuando el pasado 23 de octubre, en Juan B. Justo y Lamadrid, embistió a un automóvil causando heridas en sus ocupantes, será la justicia quien se encargue de aplicarle las sanciones que correspondan.

Y en lo referido a la administración municipal, un expediente administrativo resolverá las circunstancias del hecho, las implicancias que ello tenga por su carácter de funcionario público y las consecuencias que pudiesen surgir de tal situación.

La actitud de los concejales Nicolás Lauría y Alejandro Carrancio, exigiendo un pronunciamiento del intendente Guillermo Montenegro y el desplazamiento del protagonista de estos hechos, supone un peligroso desconocimiento de los pasos legales a seguir en estos caso y, lo que es peor, una mezquindad política que empuja a ambos ediles a aplicar un doble mensaje que lamentablemente es común en nuestra vida pública.

Ambos llegaron a sus bancas elegidos por miles de marplatenses que votaron una cosa muy distinta a la que hoy Lauría y Carrancio representan.

Ambos se alejaron de la formación política cuyos votantes sostuvieron sus candidaturas y lo hicieron exclusivamente por no estar de acuerdo con los lugares que les reservaron en la construcción de las listas para estos comicios.

Y ambos pasaron sin solución de continuidad del oficialismo más cerrado a la oposición más cerril, demostrando que no son las convicciones políticas las que mueven cada uno de sus pasos.

Ahora, mientras reclaman actitudes morales a sus nuevos oponentes, pretenden ser una fuerza representativa de lo local, aunque bajo la mesa ya estén negociando sumarse al principal bloque opositor luego de las elecciones. Un salto más…nada va a cambiar.

Y como caranchos famélicos se abalanzan sobre una situación enmarcada en cuestiones legales, que nadie ha siquiera amagado querer eludir, tratando de llevar agua hacia su molino político que, dicho sea de paso, lejos parece de poder bombear los litros necesarios para llenar la botella.

Si un choque merece el desplazamiento de un funcionario…¿qué hacer con quienes traicionan el voto que los puso en el lugar de privilegio que hoy ocupan?.

Lejos de querer sostener actitudes imprudentes y mucho menos esconder responsabilidades, el sentido de esta nota se limita a pretender que el doble mensaje no siga siendo un arma habitual de nuestros políticos y termine naturalizándose como parte de una actividad ya bastante desprestigiada a los ojos de la sociedad.

Hoy Carrancio y Lauría «manejan» sus bancas sin el registro habilitante que representa la voluntad de quienes los eligieron con su voto.

Y chocar la fe de la gente, a nuestro juicio, también merecería que quienes lo hagan sean desplazados del lugar en el que debían cumplir un mandato y, por mezquinas repartijas de cargos, resolvieron desconocer.

Pongamos un freno a las especulaciones, a la sobreactuación…y a los frunces de la memoria.