El peronismo y una grieta que ya lleva setenta años

Por José Luis Ponsico (*)Argentina padece una «grieta» que ya cumplió 70 años: peronismo-antiperonismo. Es hora que las «luchas aflojen». La historia enseña que «las heridas» no cerraron.

José Luis Ponsico

Desde el comienzo de la humanidad las divisiones impactaron por los excesos del machismo. No obstante, cuando Napoleón dominaba Europa a fines del siglo XVIII, su amante Desirée ejercía algún poder sobre el Emperador. Algo que luego ocurrió con su esposa, Josefina.

Aquí el siglo XIX estuvo marcado «a fuego» desde las históricas jornadas de la Revolución de Mayo, 1810 e Independencia en Tucumán, 1816, por las divisiones «Unitarios» y «Federales». Hito trágico: 1828 fusilamiento al coronel Manuel Dorrego a cargo del general Juan Lavalle. Nada fue igual.

Los primeros (Unitarios) el poder centralizado y control de la Economía. Por el otro lado (Federales) la fuerza de los «caudillos» provinciales, «el país federal» con la Argentina en «guerra civil y militar» 1828-31.Dos grandes protagonistas Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza. Otro hito: la Batalla de Caseros de 1852.

Unitarios vs. Federales: la primera grieta

Europa dividía entre los «católicos» y «protestantes». Otra grieta en 150 años que es remitió a «capitalismo» vs. «socialismo». La Revolución Rusa del´17 idea de un Estado apostando «al triunfo del proletariado». Campesinos y obreros. Historiadores y las referencias «al amo y el esclavo». La omnipresente «lucha de clases».

Siglo XX «problemático y febril» del genial Enrique Santos Discépolo, «Cambalache» en hoja, ensayo, papel de bobina, esperando a los hermanos Enrique y Raúl González Tuñón y a Roberto Arlt.

Notables del diario «Crítica», invierno del´35. La grieta «conservadores» y «radicales yrigoyenistas». Plena «década infame» en la reflexión del intelectual tucumano, nacionalista, miembro de FORJA. José Luis Torres. Murió pobre, olvidado.

Curiosamente, el popular Discepolín genial dramaturgo remitió al primero gobierno peronista con su inolvidable ciclo El Mordisquito. El ambiente dela farándula artística no lo perdonó. Grieta cultural.

La historia contemporánea desde la Reforma Constitucional que inspiró el primer gobierno de Juan Domingo Perón 1949, la más conocida y perdurable: peronismo de un lado y antiperonismo del otro. Una «grieta» que en España, en 80 años, dividió «franquistas» con «republicanos». En la pasiòn popular, Real Madrid-Barcelona.

Peronismo-antiperonismo: una grieta que nunca cerró

El peronismo copó la escena con el triunfo popular del 24 de febrero del 46, tras el «hongo de la historia», hallazgo del inolvidable periodista Roberto Gasparini, la movilización, 17 de octubre del 45.

Un país con doce millones de habitantes donde las «masas obreras» vivían alejadas de «la justicia social» como hace siete décadas, según se conoció después. En el 83 Mariano Grondona en tevé reconoció que lo del 45 reveló que había dos países

En Gran Bretaña, post guerra, enfrentó a «laboristas» con «conservadores»; Estados Unidos en medio de la «guerra fría» con el avance de la Unión Soviética en la Europa del Este, Checoslovaquia, Hungría Bulgaria, Rumania, Albania.

En EE.UU las diferencias desde siempre entre «republicanos» y «demócratas». El peronismo aportó lo suyo a partir del 49. En abril se cumplieron 70 años de la Asamblea Constituyente. Los derechos del trabajo, del niño, de la vejez.

La mal llamada «Revolución Libertadora» de Eduardo Lonardi, Pedro Aramburu, Isaac Rojas, puso al peronismo «del lado de los malos». Los gobiernos peronistas
del 46 al 51 y el segundo mandato interrumpido en el 55 dieron lugar al encono.

A la caída del General Peròn, 16/10/55, siguió en marzo del 56 el Decreto Ley 4161, Se prohibía a la población citar a Perón, a «Evita». Esgrimir símbolos peronistas. Entonar la «marchita de los muchachos peronistas», entre otras

En rigor, las divisiones venían desde el 49. En el 51 se había «levantado» contra el gobierno de Perón un sector «rebelde» del Ejército, acompañado por parte de la Armada y la Aeronáutica.

El país sufrió las consecuencias del odio y las divisiones

Intento del general retirado Benjamín Menéndez, tuvo entre los oficiales jóvenes, al luego Presidente de la Nación, Alejandro Agustín Lanusse. Al antiperonismo «en estado puro».

De «grietas» inolvidables se construyó la Política Nacional. Por entonces, Homero Manzi escribía algo «a un amor». Deslizando una línea memorable, aludiendo a «cenizas» y «fatigas». Nada fue igual desde los albores de los 50

La «Libertadora» abrió paso al antiperonismo subyacente. Entre el 56 y 57 la Unión Cívica Radical se partió en dos: UCR del Pueblo con el liderazgo de Ricardo Balbín y UCR Intransigente, de Arturo Frondizi.

Las Fuerzas Armadas no querían a Frondizi por un pasado de «izquierda». No así Balbín, el radical que estuvo preso por «desacato» al gobierno peronista. Candidato a la Presidencia de la Nación en el 51. Derrotado por el voto popular

En el 57 John William Cooke enviado por el General Perón en el exilio en una «cumbre» en Caracas con Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del Interior, del mismo nombre, selló el Pacto entre Perón y Frondizi. Una parte del peronismo apoyaría a la UCRI en las elecciones del 24/02/58

Ganó Arturo Frondizi y su gobierno cumplió la primera parte del acuerdo: levantar prohibiciones, las intervenciones de la CGT y sindicatos. Libertades políticas en las Universidades. Llegaba otra grieta: «laicos» y «libres».

La enseñanza religiosa como premisa de cambios en la Educación en un país que llegaba en el 58 a veinte millones de habitantes. El largo exilio de Perón lo llevaba a Panamá, Venezuela, República Dominicana y finalmente Madrid, España en el 61

Laica o Libre: la educación cayó en la grieta

Antes, en el 59 las presiones militares obligaron a renunciar a Rogelio Frigerio. El Presidente de la Nación se vió obligado a designar al ingeniero Alvaro Alsogaray. El gobierno frondicista se volcó hacia un clásico antiperonismo entre 1960 y 61. El llamado a elecciones para el 18 de febrero del 62, sería de derrota

El período de la proscripción sindical peronista tuvo al caudillo metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, nacido en Entre Ríos, como líder sindical. El universo gremial dividido entre «leales» (Andrés Framini) y «vandoristas», peronismo sin Perón.

Perón en Madrid propuso al dirigente textil Andrés Framini candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, el peronismo proscripto. Se presentaría siendo candidato por la Unión Popular. Claramente como opción al vandorismo.

El oficialismo -gobierno de Frondizi- nunca creyó, a partir del vuelco frondicista, que perdería, la gobernación en Buenos Aires. La frustración puso al Presidente de la Nación en estado de debilidad. Ganó Framini el 18/03/62.

El gobierno anuló las elecciones «forzado» por las Fuerzas Armadas que hicieron renunciar a Frondizi el 29/03/62. El problema una vez más, el triunfo popular del peronismo en el distrito clave la provincia de Buenos Aires.

Oscar Alende, gobernador bonaerense, adquirió prestigio. La derrota de la UCRI lo arrastraría en el 62. El popular «Bisonte» fundaría su propia Alianza: la «Popular Revolucionaria» con sectores de «izquierda», hoy «el progresismo»

La sucesión de partidos y alianzas «antiperonistas» ubicó a la Unión del Pueblo Argentino, UDELPA del general Pedro Eugenio Aramburu, candidato en el 58. Frustrado. Al sector pro «Libertadora» de Francisco Manrique, ex oficial de la Armada. Alianza Federal. Luego, Partido Federal. Frustrado.

Azules y Colorados: la grieta llega a las Fuerzas Armadas

Entre 1962 y 1963 «dominó» el Ejército con un gobierno «títere» a cargo del senador nacional José María Guido, UCR Chubut. Por acefalía ante renuncia obligada de Arturo Frondizi. Tiempos de «azules» y «colorados» y entronización del general Juan Carlos Onganía.

El Intransigente Oscar Alende´70 y 80. Tercera fuerza política con la vuelta del peronismo e impacto de Renovación y Cambio con el liderazgo de Raúl Alfonsín.

Antes el médico de Cruz del Eje, Córdoba, Arturo Illia, estando el peronismo proscripto, ganó elecciones amañadas en julio del 63. Con el 23% de los votos.Un gobierno con varios aciertos pero escaso apoyo popular.

En junio del 66 el sector de los «azules» volteó a Illia y Onganía instaló la llamada «Revolución Argentina». El «vandorismo» en clara oposición a los dichos de Perón apoyó al gobierno de fracto. Augusto Timoteo Vandor sería amenazado de muerte

La «izquierda» apoyó «retorno» de Perón fines de los 60. Fenómenos revolucionarios, lucha armada, se instalaron en la Política. La Argentina vivía el nacimiento de la guerrilla urbana. Partido Revolucionario de los Trabajadores, de Roberto Santucho

Lejos del peronismo el PRT dió origen a la llamado «lucha armada» con el Ejército Revolucionario del Pueblo el ERP. Miles de jóvenes universitarios y obreros vivieron la caída de Onganía con el «Cordobazo» en el 69. Se venía otro país.

La Cuba de Fidel Castro y «Che» Guevara caló hondo en mayoría de juventudes latinoamericanas. Crecieron grupos de formación intelectual en los 60. La caída de Onganía tuvo otra interna militar que produjo el «crimen del siglo»: el de Aramburu

«Montoneros» organización armada, origen en la «derecha católica», apoyando el regreso de Perón, secuestró y asesinó a Aramburu, enfrentado a Onganía. Por entonces, Aramburu reivindicado como «militar democrático».

Se veía venir otra grieta: el peronismo sindical versus el peronismo revolucionario
En 1971 interregno del gobierno, de facto, del general (ignoto) Roberto Marcelo Levingston. Militar apoyado por «el sector colorado» de Alejandro Lanusse, el sindicalismo tuvo la CGT de los Argentinos. El «centro izquierda» efervecente.

Vandor pagó con su vida al buscar un peronismo sin Perón

En Madrid, Perón había recibido a Vandor que intentó redimirse en el 68 cuando crecían Raimundo Ongaro y Agustín Tosco en el sindicalismo clasista. Perón le advirtió al fundador del peronismo sin Perón, que su vida corría riesgo. Cuenta la leyenda.

La Iglesia en el mundo no estuvo ajena a los movimientos juveniles conocidos como «revolucionarios» desde el «Mayo francés» del 68, cuando obreros y estudiantes ocuparon el centro de la escena y conmovieron al héroe de la guerra Charles De Gaulle.

Por la época se empezaba a conocer aquí el Movimiento de los Curas del Tercer Mundo. Algunos nombres hace medio siglo remiten a Rolando Concatti, entre curas que se acercaron a las organizaciones revolucionarias, Padres Carbone y Vernazza

En poco tiempo ERP y Montoneros en acciones «revolucionarias» produjeron hechos impactantes. Los primeros, secuestro y asesinato del tercer hombre de la FIAT en todo el mundo: el empresario italiano Oberdam Sallustro. Abril del 72.

El «buró» integrado por Roberto Santucho, Domingo Mena, Gorriarán Merlo y Benito Urteaga pidió «a cambio» la libertad de medio centenar de presos políticos en el 72. El gobierno de Lanusse se opuso. Sallustro ultimado y FIAT retiró «las terminales»

Tiempo después la organización «Montoneros» que nunca reivindicó el crimen de Vandor, en setiembre del 73 acabó con la vida de José Ignacio Rucci, líder de la CGT. y leal a Perón. El país ya había votado dos veces para Presidente de la Nación

Rucci pagó muy caro haberse «opuesto» al tiempo de Héctor Cámpora, elegido Presidente el 11 de marzo del 73. El «Tío» como la Juventud Peronista apodó a Cámpora tenía relación estrecha con la llamada «Tendencia Revolucionaria».

La grieta de entonces llevada a la violencia extrema desembocó en el giro de Perón -en el 71 desde Madrid, decía «La violencia de arriba determina la violencia de abajo»- en rapto de enojo por los cánticos en Plaza de Mayo, calificó «estúpidos» e «imberbes» a los manifestantes identificados con la «Tendencia».

El 1° de mayo de 1974 Perón echa a los Montoneros y se parte el movimiento

«Montoneros» pasó a la clandestinidad. El máximo dirigente Mario Eduardo Firmenich en un acto en Atlanta, agosto del 73, ya había planteado diferencias entre «patria peronista» y «patria socialista». Un ciclo trágico.

Si de «grietas» se trataba hace 45 años, Europa vivía el drama británico en plena guerra civil entre irlandeses e ingleses. El IRA Ejército Republicano Irlandés una «organización guerrillera» ponía en vilo la sociedad inglesa.

En el verano del 69 grupos «ultra católicos» de Irlanda del Norte se movilizaron contra el gobierno de Inglaterra. Las diferencias religiosas entre católicos y los protestantes llevaban un siglo. El IRA profundizó la grieta británica.

En el 81 «Bobby» Sands, activista irlandés, encarcelado, murió tras una huelga de hambre y desató otra vez «la guerra» para Irlanda del Norte. Recién en los albores del tercer milenio con el «Acuerdo del Viernes Santo», se firmó la Paz.

El universo revolucionario europeo tuvo en la ETA española, el «Euskadi, Ta Askatasuna» traducido al cotidiano debe leerse «País Vasco en Libertad». Desde el 58 y hasta la muerte del Generalísimo Francisco Franco, 44 atentados y otros tantos muertos.

Lo grave en la sociedad española es que tras el «Pacto de la Moncloa» del 77, Franco había muerto en el 75, la ETA recrudeció tras el rechazo creciente de la sociedad ante la violencia desatada.

Desde la muerte de Franco hubo 800 atentados hasta hace un año que concluyó la tragedia española. Digamos entonces que grietas hubo siempre. Y es el gran desafío de los nuevos gobiernos: dirimir posiciones, ideales, sin caer en el crímen organizado.

En el repaso la Argentina, lamentablemente, padece una «grieta» que ya cumplió 70 años en abril último: peronismo-antiperonismo. Es hora que las «luchas aflojen». La historia enseña que «las heridas» no cerraron.

El gobierno de Mauricio Macri, como en su momento Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, ganando por el voto popular, tuvo su oportunidad. Si gana, ahora, le cabe a Alberto Fernández iniciar otro camino. Nada es una línea recta.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur