El privilegio de los que siempre van a estar

Emanuel Ginóbili vivió un reconocimiento conmovedor por parte del público en el último partido de la temporada de San Antonio Spurs. Un premio reservado para aquellos que tienen ganado un lugar en la historia.

Por Florencia Cordero
(desde San Antonio, Texas)

La noche comenzó con la expectativa de conseguir un triunfo épico que mandara la serie a un quinto partido, pero los poderosos Warriors hicieron su trabajo a la perfección y los Spurs no tuvieron demasiadas opciones de evitar la barrida. Manu Ginóbili se mantuvo enfocado hasta el final con la intención de batallar hasta la última bola, pero nunca imaginó lo que pasaría antes de la definición del juego.

A pocos minutos del cierre, con el partido totalmente sentenciado, el 20 de San Antonio continuaba demostrando con la pelota en la mano que su cabeza seguía programada para competir y nada iba a sacarlo de su eje. Hasta que el público decidió expresar su mensaje. Como un murmullo que se fue agigantando lentamente, comenzó a bajar desde las tribunas el “Maaaa-nu, Maaaa-nu” de manera incesante e ininterrumpida. Se estaba jugando un partido que definía el primer finalista de la NBA, pero en ese momento y en ese lugar nada era más importante que la relación entre los fanáticos de los Spurs y Ginóbili.

Por supuesto que semejante demostración no pasó para nada desapercibida para Manu y en ese instante no pudo evitar que su cara reflejara la emoción por lo que estaba pasando. Aunque quería seguir luchando contra los imbatibles de Golden State, los fanáticos le estaban avisando a Manu que querían “despedirse” de él brindándole un emotivo tributo que hasta incluyó el clásico “Olé, olé, olé, Manú, Manú” y el típicamente norteamericano “One more year, one more year” que invita a soñar con una temporada más del bahiense en la franquicia.

Entonces el coach Greg Popovic decidió sacarlo de la cancha para que pudiera recibir una ovación memorable, de esas que quedan en la historia para siempre. Ver a todos de pie en el AT&T Center coreando su nombre con el juego detenido porque los rivales también querían aplaudirlo, le hizo entender a Ginóbili recién en ese momento que el final de su inigualable trayectoria estaba muy cerca.

Se sentó en la banca, recibió conmovido los aplausos y levantó tímidamente su mano para saludar. Sólo ese gesto bastó para que la gente volviera a bramar con más fuerza. Se tapó una parte de la boca con una toalla para disimular y en su cabeza empezaron a agolparse las más diversas sensaciones, aquellas que no se pueden explicar con palabras pero que se manifiestan con certeza en el lenguaje de las emociones.

Final del partido, derrota y eliminación. En un clima de celebración, el público local reconoció la gran temporada del equipo y se despidió hasta el año que viene, pero le avisó a Manu con una demostración de pura gratitud, de una manera genuina y espontánea, que si decide retirarse lo van a extrañar mucho. Y como si esto fuera poco, las grandes figuras del equipo ganador resignaron el festejo para abrazar a Ginóbili en ese momento tan especial.

No puede haber una imagen mejor para cerrar una carrera tan brillante.

Video: Luz Cipriano