¿EL ÚLTIMO VIRREY?

Es claro que al menos dos de las tres opciones electorales con chances verdaderas de hacerse con el gobierno comunal basan su campaña en una entelequia que busca confundir a los marplatenses. Cuidado y memoria.

Cuando quienes encabezan las listas electorales no son dirigentes de prestigio o trayectoria, es inevitable que busquen hacerse fuertes en apoyos externos o dirigentes consagrados y conocidos que hagan las veces de «bastón conceptual» de quien de otra forma debería agotar su tiempo de campaña en solo explicar quien es, de donde viene y que es lo que piensa.

Si a eso le sumamos una tendencia peligrosa de la política argentina que es aquella que la ha llevado de demoler el federalismo para consolidar un centralismo que ni el más febril de los unitarios hubiese soñado jamás, estaremos ante un combo suficientemente peligroso como para hacer claudicar las bases mismas de nuestra Constitución: personalismos vacíos convertidos en poderes delegados.

Casi la continuidad de Baltasar Hidalgo de Cisneros, a quien hasta ahora creíamos el último virrey….

Mar del Plata y Batán se han convertido para el peronismo y el macrismo en el gran proyecto de nuevo virreynato. Los candidatos de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos no tienen otra cosa para ofrecer que no sea el apoyo y la adhesión de sus superiores a nivel nacional y provincial, tratando por ello demostrar que General Pueyrredón no tiene destino si no es gobernada por alguien que responda a un proyecto instalado en esas jurisdicciones.

Una falacia, sostenida en la imposibilidad de mostrar trayectorias locales propias de algún peso...pero falacia al fin.

Algunos de los más activos intendentes locales, de aquellos que son recordados en el paso del tiempo por las obras que cambiaron el perfil de la ciudad, no pertenecían a los partidos gobernantes en el país; sin embargo lograron avanzar en el diálogo, los proyectos comunes y las concreciones.

Teodoro Bronzini, Jorge Raúl Lombardo, Luis Nuncio Fabrizio, Angel Roig en la última etapa de su gobierno y más acá en el tiempo Elio Aprile, son ejemplo de lo que aquí afirmamos. Daniel Katz, de pura cepa radical, se convirtió en una figura central para el gobierno de Néstor Kirchner que no solo los sostuvo con obras para Mar del Plata sino que lo asistió en la ayuda a importantes empresas locales que corrían el riesgo de caer dejando un verdadero tendal de desempleo y corte de cadena de pagos.

El propio Gustavo Pulti, integrante hoy del tridente de candidatos con posibilidades de alzarse con el triunfo a nivel local, supo demostrar capacidad y cintura para desarrollar relaciones de cercanía con el entonces gobernador y con la presidente Cristina Kirchner, ambos pertenecientes a una fuerza política diversa que además había sido derrotada por Acción Marplatense en una elección en la que todos suponían que «el caballo del comisario», por entonces Sergio Fares, coronaría el triplete oficialista en Mar del Plata.

No necesitamos entonces delegados o virreyes que vengan a asegurar nada. La protagonista y la dueña de todo el peso político se llama Mar del Plata y a nadie se le puede cruzar por la cabeza que un presidente o un gobernador puede dejarla de lado si su intendente no pertenece al mismo color político.

Dependerá de los proyectos que el nuevo jefe comunal acerque a los poderes centrales y del valor y seriedad de los mismos, para generar un diálogo tan constructivo como el que lograron todos los jefes comunales antes nombrados.

Tal vez sería bueno que Guillermo Montenegro y Fernanda Raverta lo entendieran y le dejaran a Don Cisneros el dudoso honor de haber sido el último virrey de esta parte de América.

Entonces…¿algo propio para proponer?…

Quedamos a la espera.