El viajero argentino más despreocupado del mundo puede ganar mil dólares en un día

Era un chico común que trabajaba en una oficina de Palermo vestido de traje y corbata. Se hartó de la rutina, salió de viaje y descubrió que podía vivir haciendo dedo por el mundo. Ahora cuenta anécdotas en sus redes y escribió un libro.

Gonzalo Cazenave disfruta de su vida viajera sin presiones ni condicionamientos. A él le gusta decir que dio la vuelta al mundo dos veces a dedo. Su primera gran odisea fue de 2011 a 2016 de Buenos Aires a Nueva Zelanda. De ahí surgió su primer libro «140.000 kilómetros a dedo por el mundo» al que se puede acceder online.

Pero siempre se mantiene en viaje sin itinerario fijo. Esta semana llegó desde Amán haciendo dedo hasta Petra. Una pareja de españoles lo levantó y lo llevó a Áqaba. Pasó siete días en Jordania. Va de camino a Israel y piensa seguir hacia Emiratos Árabes. Tenía planeado ir a Europa pero decidió conocer los países árabes.

Mientras esperaba en Jordania para cruzar la frontera hacia Israel, tomó contacto con Radio Brisas para contar su historia en el programa «Un Lugar en el Mundo» e inspirar a otras personas a que se animen a salir de viaje sin que el presupuesto sea una limitación.

Totalmente despreocupado por lo que vendrá, Gonzalo se enfoca directamente en el presente y poder disfrutar el día a día. «Trabajo en las redes sociales, con publicidades. Quizás un día me levanto y estoy en cero o tal vez en un día gano 200 dólares. Voy día a día. A la deriva», explicó sobre su sustento para viajar a dedo.

Y así van pasando los días entre incertumbre, adrenalina y las sorpresas del camino. «Todo se va dando. El dueño del hostal donde estoy ahora me ofreció quedarme un mes, pero voy a seguir para Israel porque allá me espera un argentino en su casa.  Hace 10 años que viajo por el mundo y me levanto con ganas todos los días. No es para cualquiera. Hay que estar preparado para este tipo de vida», aclaró convencido de su elección

Lo que viene es incierto, pero no parece ser una preocupación para este incansable viajero que sabe que los hostales en los países árabes cuestan 40 euros. «No puedo pagar eso. Así que voy con los ojos cerrados para allá. No sé cómo voy a hacer. Uso mucho Couchsurfing. Veo en el día a día. Siempre que salgo a la ruta a hacer dedo no sé si voy a llegar ese día. A mí me gusta. Es una aventura. Hay veces que estás diez horas en la ruta y no te levanta nadie», admitió.

De viaje desde 2011, acumuló historias para contar que terminaron en la confección de un libro. Al respecto, contó: «La primera vuelta al mundo fue de Argentina a Nueva Zelanda, por Asia, Europa y América. Lo empecé hace tres años. Lo quise hacer para que quede evidencia de lo que hice. Fue un viaje duro y largo, lleno de anécdotas. Y para motivar a otra gente a que lo haga. Yo era un chico común que trabajaba en sistemas en Palermo y que un día se hartó y se fue. Al principio viajaba en buses. Pero en Europa conocí a un chico que hacía dedo y probé. La adrenalina que sentí me hizo pensar que era lo que quería hacer y no paré más».

Y remarcó: «No soy una persona de dinero. En Jordania un viaje de Petra a Áqaba sale 25 dólares. Yo no gasté nada. Por ejemplo, en la frontera los militares no me dejaban pasar y les empecé a nombrar a Messi. Me dejaron pasar y pedían sacarse fotos conmigo. En los Balcanes había gente más grande que me veía y me decía ´Maradona´. La ventaja de ser latino en estos lugares es que somos muy exóticos. Nos quieren ayudar siempre. Apelo a eso. A la solidaridad. No puedo pagar 40 euros por un hostal».

Una anécdota reciente es el mejor ejemplo de cómo sus seguidores en redes lo van acompañando. «El día de mi cumpleaños junté 400 dólares de donaciones. Me fui a un bar y me gasté 100 dólares. La cerveza salía 10 y un plato de comida 20. Y lo que sobró me sirve para seguir el viaje», comentó con una sonrisa.

Así como su particular forma de andar por el mundo genera ese apoyo monetario espontáneo también provoca críticas en las redes sociales. En ese sentido, la opinión de Gonzalo es contundende: «La gente opina porque no sabe. En Argentina están acostumbrados a que si no laburás 24 horas al día sos un vago. Puedo hacerme 200 lucas de Argentina en un día trabajando así. Si estuviera en un kiosco trabajando allá no llegaría a 80.000 pesos. Los tiempos cambiaron. Hoy con la cabeza e internet podés hacer más plata. Y no por eso vas a ser un vago».

Además, detalló: «Tengo un sitio que se llama Portal Mochilero. Ofrezco a las empresas que me compren un artículo y ellos ponen un enlace de su página web. Cobro 140 dólares por artículo. La semana pasada vendí dos. Son 280 en unas horas. Son 1.3 millones de viajeros, la comunidad más grande de Latinoamérica. Todo lo que gano lo gasto. No soy millonario. Se puede. Además vendo seguros de viajes, me gano una comisión del 30% en dólares. Todo suma».

Su mentalidad cambió totalmente después de tomar la decisión de su vida. «Antes de ser viajero era un chico normal de Palermo, iba a la facultad, trabajaba en sistemas, me vestía de traje y corbata, salía con mis amigos los viernes. A los 27 años empecé a viajar y no volví más. No era feliz. Ya no puedo volver a esa vida. Ya no podría trabajar para nadie. He trabajado en Nueva Zelanda un tiempo porque pagaban 4.000 dólares por mes. Pero nací para ser emprendedor, no para trabajar para nadie. Puedo hacer un trabajo temporario. Pero no me ato a nada. Mi sueño no es conseguir un trabajo en IBM. Si me lo ofrecen no lo agarro porque no soy feliz con eso», reflexionó.

Muchas personas le preguntan cómo hacer para dar el primer paso y él recomienda que se animen a pesar de no tener certezas. «Nadie sabe lo que va a pasar. Si no te gusta te volvés. Hay gente que está triste en su trabajo y que no sabe qué hacer de su vida. Yo les digo que salgan a viajar y vean qué pasa. En un mes te das cuenta si te gusta o no. Estoy hablando para el viajero, aquel que está dispuesto a cambiar de vida. Salvo que tengas una cuenta llena de dólares. Es salir a buscar la aventura. Despertar ese espíritu».

Y queda claro que lo que comenten aquellos que lo cuestionan no tiene ningún peso en su andar cotidiano: «Yo no hipoteco mi vida por lo que diga la gente. Me levanto feliz y me acuesto feliz todos los días. No sé si es domingo, lunes, para mí es lo mismo el sábado que el martes. Llevo una vida plena, llena de cosas. No es para nada rutinaria. Si estuviera trabajando en un banco ganando 3.000 dólares no sería feliz. El concepto es ser libre, poder hacer lo que quieras».

Escuchá la charla de Gonzalo Cazenave con Florencia Cordero en «Un Lugar en el Mundo»