En 2018 pagar impuestos y tasas se llevará más del 60% del ingreso familiar

Redacción – Pasaron las elecciones, se olvidaron las promesas de no generar tarifazos y bajar los impuestos, y la realidad marca que una familia dará más de la mitad de su ingreso el gobierno.

Ya se conocen los aumentos que tendrá la tasa de ABL del municipio, que deberá sumarse al crecimiento del 60% en el Impuesto Inmobiliario, aunque en esta caso vuelva a esconderse detrás del revalúo fiscal de los inmuebles urbanos y rurales.

El caso de las tasas municipales es preocupante, aunque más lo sea conocer la porción de los ingresos familiares que deberán aplicarse al pago de impuestos, servicios, salud y educación.

Por ejemplo, una de las principales variables en el caso de la ABL es el importe básico anual para cada inmueble, que en 2017 tiene un valor de $3014, y que ya aparece con el valor propuesto para 2018, que es de $3750.

Se espera que el aumento de la tasa sea del 40% al 70% en la mitad de los casos y de entre el 100% y el 300% en muchos otros.

En el caso de la luz un aumento de 10% en las tarifas vigente desde el 1 de diciembre se pagará con las facturas de enero y el otro 50% viene en febrero de 2018.

El gas por su parte tendrá a partir de este mes un aumento que oscila entre el 50 y el 80%, recayendo la mayor carga sobre los consumos menores y afectando por tanto las economías familiares más ajustadas.

Un 6% en la medicina prepaga, un 10% en la escolaridad, un acumulado del 42% en los alimentos, una recategorización que en muchos casos supera un crecimiento del 60% en la cuota del monotributo, una suba de tasa de interés que afecta en un 10/20% la cuota de los créditos hipotecarios y varios aumentos más, configuran un escenario casi confiscatorio que converge en una única verdad: una familia con el ingreso medio de la actividad argentina deberá resignar el 60% de su ingreso en manos de la voracidad del estado, las empresas de servicio y los bancos.

Si al descontento que ello generará se le suma la situación explosiva de una deuda externa que crece a un ritmo aún superior al de la década del 90 y que ya trepa al 30% del PBI argentino haciendo impagables los intereses, volvemos a estar frente a un escenario explosivo que no parece ser entendido por el gobierno o, lo que sería peor, no da la sensación de que se sepa como afrontar.

Cuidado… la historia argentina reciente es rica en ejemplos acerca de como se encienden mechas que luego son imposibles de apagar.