En la rendición frente al FMI el gobierno entrega a los jubilados

Por Adrián FreijoEntre las concesiones que Alberto está dispuesto a realizar al FMI para lograr un acuerdo que incluya alguna asistencia directa las jubilaciones son la más notoria de ellas.

Ya poco importa todo lo que se dijo acerca del acuerdo de Mauricio Macri con el FMI ni la intensa campaña en los medios que, con la colaboración de dolientes actores K que ahora deben estar buscando una achicoria debajo de la que esconder su vergüenza, realizó el sector que entonces estaba en la oposición y hoy,  a la hora de gobernar, demuestra la misma falta de ideas que su antecesor.

Una vez más en la Argentina, lo que ayer era malo hoy se vuelve bueno.

Aunque insólitamente lo que ni el propio Macri aceptó ceder a las exigencias del organismo por considerar que iba más allá de lo admisible, Alberto Fernández y Cristina Kirchner ceden mansamente cruzando una línea moral de la que les será muy difícil explicar los motivos: entregan a los jubilados, la fórmula de actualización de haberes y toda esperanza de que los ingresos de la clase pasiva salgan alguna vez de la zona de pérdida permanente.

Y lo saben…y lo aceptan…y lo proponen para congraciarse con el Fondo y así lograr unos U$S 5 mil millones que quedaron pendientes en el acuerdo oportunamente firmado por Macri y para cuyo cumplimiento se le exige al país un ajuste fiscal que, es claro, se ha resuelto hacer con los jubilados.

Muy lejos de aquellas afirmaciones de campaña del mandatario cuando desde sus redes sociales saludaba a los jubilados diciendo que «entre los que especulan y los jubilados, yo me quedo con los jubilados. En la Argentina que viene tendrán el reconocimiento y la dignidad que merecen». Parece que no…

Para maquillar el atropello el gobierno ha resuelto entregar a quienes cobran el haber mínimo un bono no remunerativo en el mes de diciembre. Una obscena manera de clamar las aguas en un mes en el que también tendrán el último ajuste por decreto -se habla de una cifra que oscila entre el 7 y el 9%- y también cobrarán su aguinaldo. Pero enero amanecerá con la nueva fórmula y ésta traerá la caída constante del poder adquisitivo de las jubilaciones.

Y en la Argentina de las cosas patas para arriba Macri y los suyos podrán tomar el centro de la escena y presentarse como los defensores de los jubilados mientras el peronismo, históricamente vinculado a la justicia social, aparecerá siendo quien ajusticie a los más débiles y los entregue atados de pies y manos a la pobreza.

Aunque todos, sin excepción, hayan desatendido por décadas los derechos de quienes trabajaron toda su vida para tener una vejez digna.