En su afán nostálgico Arroyo nos manda a jugar en el viejo potrero

En otra demostración de subestimación por el profesionalismo y el tiempo moderno el intendente mandó a los suyos a hacerse cargo del césped del Minella. El resultado es para llorar a los gritos.

Los trabajadores municipales que por largo tiempo estuvieron abocados al cuidado del campo de juego del estadio José María Minella dieron en más de una ocasión muestra de su capacidad y profesionalismo. De hecho, y aún en circunstancias presupuestarias delicadas, el estado del césped ha sido siempre destacado por quienes -acostumbrados en ocasiones a los mejores estadios del mundo- pasaron por Mar del Plata para competir.

La medida de fuerza que llevan adelante los trabajadores municipales interrumpió un trabajo que sin embargo podía ser retomado y resuelto rápidamente apenas el conflicto culminase. Pero, como en otras áreas de la administración y con idénticos resultados, el intendente pretendió que con un grupo de amigos y funcionarios podía resolver todos los problemas de la ciudad. ¿Qué mejor ocasión entonces para mostrar al mundo entero la capacidad de su súper gabinete y lo innecesario de los empleados municipales?.

Y fe manos a la obra…

Así dejaron los «amigos» de Arroyo el Minella, otrora orgulloso escenario que pudo superar situaciones de mucha complejidad para lograr la mejor cara posible.

Y para los poco memoriosos, así estaba antes de que los nuevos «especialistas» metieran mano.

Ni hablar del estado general de las torres de iluminación. sus estructuras y luces, así como las columnas deterioradas y las instalaciones internas de un lugar que se cae a pedazos por la desidia de quienes creen saberlo todo y se equivocan sin solución de continuidad.

¿Volvemos al tiempo del viejo potrero?…parece que si.

A buen entendedor…

Fotos: Gentileza Clara Barrenechea.