En Zorrolandia las masas salieron a la calle y la colmaron de pueblo

La marea humana se dirigió al municipio, las calles aledañas quedaron cortadas por esa víbora de mil cabezas que todo lo cubría, y la burguesía, derrotada y maltrecha, escapó como pudo.

Cinco cuadras de cola de autos por La Rioja, por Luro el embrollo llegaba hasta la Avda. Independencia y por Hipólito Yrigoyen se taponaba Rivadavia, Mitre, San Martín y hasta la lejana Belgrano.

Miles de personas daban vueltas alocadas con sus automóviles, mientras en las puertas del municipio EL PUEBLO expresaba su descontento contra el poder y la burguesía.

Miles de marplatenses colmaron la calle a las puertas del                                                                     municipio

Sobre la Avda. Luro las multitudes formaban campamento, apretados en el entusiasmo de la gesta patriótica, mientras el humo de los vivac se convertían en verdadera expresión de un pueblo en armas.

Los vivac con el humo ardiente de la lucha popular, cubiertos por el pueblo movilizado en el reclamo por sus derechos comunas.

Mientras tanto la burguesía, culpable de las cosas por las que esta marea humana ganó las calles, se amontonaba en su huída por las calles adyacentes recordando con emoción a las madres de los manifestantes, al heroico Mariscal Forro Uno y su grito de guerra «a mi no me van a cortar calles ni quemar gomas» y a todos los que lograron construir esta sociedad en la que las mayorías pasaron a ser un simple apéndice de los caprichos de la minoría.

La burguesía en fuga, agradeciendo el respeto y custodia de sus                                                                 derechos

Como corresponde en una verdadera democracia…