“Es la gente, estúpido” le grita la realidad a un gobierno aislado

Por Adrián Freijo El mensaje de los ministros Dujovne y Caputo no hace otra cosa que acentuar la sensación general de que estamos frente a un gobierno aislado, desorientado y para pocos.

La brutal suba de la tasa de interés dispuesta por el BCRA hasta un tope del 40% (que llega al 47% para posiciones entre bancos) deja a las claras que el gobierno de Mauricio Macri ha quedado rehén de esos mercados a los que suponía aliados y que desde el principio de su gestión deja en claro que hizo suyo aquello del “vamos por todo” que tanta indignación despertaba cuando en boca de Cristina Kirchner parecía una amenaza casi venezolana.

Porque esos mercados tienen cara, nombre y apellido: son los empresarios de todos los sectores que, bajo el colorido nombre de Círculo Rojo, manejan los hilos de la economía argentina y la llevan hacia donde más calienta su sol.

Y estos muchachos no son de posar su mirada en la gente y en sus problemas; antes bien prefieren guiarla hacia el mundo global cuyas crisis nos hacen padecer a todos mientras sus beneficios se los reservan para ellos mismos.

La apreciación del dólar frente a todas las monedas deja dos mensajes claros.

La primera es que Donald Trump, como su admirado antecesor Ronald Reagan, pueden ser peligrosos para el equilibrio mundial pero son buenos mandatarios para los suyos. Hoy la moneda norteamericana vuelve a ser el ariete de dominación más poderoso de los Estados Unidos y mucho más letal y eficiente que sus sofisticadas fuerzas militares.

La apuesta del jefe de estado norteamericano tiene sus riesgos, pero con el fortalecimiento de su moneda empuja a la alianza de China con la Unión Europea y Latinoamérica tres casilleros para atrás. Lo que no es poco…por ahora.

La segunda tiene que ver con el corrimiento definitivo del telón que no permitía ver con claridad en donde estamos parados los ciudadanos argentinos. Nadie puede negar el acierto técnico de las medidas anunciadas; pero tampoco pueden ignorarse las consecuencias.

La suba de tasas afectará directamente a la actividad económica y a la inflación. La retracción del crédito -nadie se endeuda a esos niveles de interés salvo que esté ciertamente desesperado- traerá aparejada una remarcación general de precios que como siempre se basará en el clásico “por si acaso” de los argentinos.

Muy posiblemente logrará un efecto placebo sobre el precio del dólar, pero solamente durará lo que una aspirina en un caso de fiebre. El mercado sabe ahora que el BCRA saldrá en su defensa cuantas veces haga falta y que Sturzenegger “no come vidrio” y, fracasado el intento de vencer la corrida con venta de divisas, volverá siempre a la apuesta ortodoxa de suba de tasas, mientras el gobierno le hace la segunda voz recortando el gasto público. Todo lo que termina afectando la vida de la gente.

Solo pondrá a resguardo a esos intereses a los que Macri suele definir como desagradecidos…pero a los que no deja de beneficiar tantas veces como le sea posible. Y esta vez no es la excepción ya que son ellos los que viven en dólares mientras la inmensa mayoría de los argentinos no alcanza a generar los devaluados pesos con los que debe encarar todos sus consumos e impuestos.

Pobre del que tiene un crédito ajustable por la divisa norteamericana o el que tiene uno  atado a la inflación. Para ellos todas las medidas son como una daga apuntada a la garganta y en manos de alguien al que poco o nada importa ejecutarlos.

Como regalo extra hoy nos despertamos con un nuevo aumento de los combustibles y, en boca del propio Dujovne, el anuncio de un recorte en el plan de obras públicas, ese que era hasta ahora el único motor del crecimiento económico.

El rey está desnudo: Mauricio Macri sale a salvar a los suyos y lo hace, una vez más, metiendo la mano en el bolsillo de la gente. Es de suponer la inmensa alegría que en los argentinos causa saber que las cuentas públicas van bien, que el déficit fiscal no aumentará y que las metas fiscales se mantienen intactas.

¿La luz, el gas, las tasas e impuestos, la carne, el pollo, la leche, el pan, el transporte público, el colegio de los chicos, los remedios, la vestimenta y/o todo lo que compone la vida cotidiana de cada uno de nosotros?….a quién le importa.

Parece que esta historia ya la vimos antes….