Escuela N° 2: preguntas sin respuesta y ninguna solución

Los problemas de la Escuela N° 2 siguen sin encontrar una solución definitiva. La madre de un alumno del establecimiento nos cuenta como están las cosas hoy.

La Sra. Sonia Sordo hizo llegar a nuestra redacción la siguiente inquietud:

Sr. Freijo, buenos días, le hago llegar una carta que escribí para los medios para tratar de difundir la situación actual, tan angustiante, que seguimos padeciendo los padres, alumnos y docentes de la escuela secundaria 46 que funciona en la planta alta del edificio de la escuela 2, la que fuera clausurada en octubre de 2014 por el juez Salas a causa de la peligrosidad de las instalaciones.

Comenzamos este ciclo escolar sin estar terminadas las obras y sin saber hasta cuando estaremos así. Los chicos de la secundaria están concurriendo desde octubre al edificio que presta la piloto, con los problemas que ello genera. Quedo a su disposición para volver a tratar este tema, gracias.

La carta

El año pasado, transitando el mes de octubre, tuve la oportunidad de enviar un pensamiento en voz alta al que titulé » Agonía en la educación pública». Hoy, marzo de 2015, vuelvo a insistir con este tema, pero ahora creo que la agonía se controló, aunque seguimos en terapia intensiva.

Tras una denuncia realizada ante la justicia, se procedió a la clausura del edificio de la escuela provincial Nº 2, y en consecuencia la clausura de la secundaria Nº 46 que funciona en la planta alta del edificio, done concurre mi hija, alumna de 5ª año. La clausura rezaba «90 días» período en el que se suponía se harían a toda máquina los tremendos arreglos que a gritos pedía ese edificio escolar.

Hoy, pasados más de 90 días, lo que seguimos teniendo los padres de la secundaria son «dudas» y algunos dato extraoficiales. Entre las cosas que se dicen, se dice que falta la intervención de OSSE ya que lo que queda corresponde al sector baños; cuánto vamos a esperar, un mes, dos, medio año? Pero son sólo eso, rumores.

¿Qué arreglos se hicieron?, ¿ quién los hizo?,  ¿se mandó una partida de dinero?, ¿se usó ?, ¿en qué se usó?,  ¿quién la usó?,¿se destinó a los arreglos de la escuela?, ¿en qué condiciones está la escuela?,  ¿es segura?,  ¿habitable por el período que a cada uno le toca pasar ahí adentro?.

Como padres no podemos ingresar al establecimiento ( lo intenté sabiendo que la gente estaba trabajando adentro) y el personal directivo y docente tampoco tiene ni el acceso ni la información.

Los directivos convocaron a los padres y al personal de Infraestructura del Consejo escolar, reunión a la que solo concurrieron los padres.

Estamos más o menos igual que en octubre de 2014, con el solo adelanto de que sabemos que algo se está haciendo pero no sabemos qué. Solo rumores, nada oficial. Nuestros hijos siguen concurriendo al edificio de la escuela Piloto, con el consiguiente desgaste que esa tarea encomiable genera para los docentes ( hoy lo vi con mis propios ojos) sin fechas, sin un informe, o un comunicado donde diga cuándo nuestros hijos volverán a su edificio.

Concurren a la escuela » de prestado», tratándonos como ciudadanos de segunda pero pagando impuestos de primera. Me hago la misma pregunta muchas veces, ¿por elegir la educación pública estamos castigados?.

Pasó el verano, pasó la ola naranja, pasó y pasa la campaña política, pasa mucha publicidad y promesas, pero seguimos con la enfermedad a cuestas. Yo sigo escribiendo al diario, espero que para la próxima pueda decir que al enfermo le dieron de alta. Me asusta pensar dentro de cuánto tiempo podré hacerlo….