ESCUPIR EL ASADO

Como en el verso del Martín Fierro sobre la maligna costumbre del Viejo Vizcacha, la actitud de Cristina en los actos de asunción de Alberto Fernández muestran sus ganas de arruinar el momento.

“Si ensartaba algún asao, / ¡pobre!, ¡como si lo viese! / poco antes de que estubiese / primero lo maldecía, / luego después lo escupía / para que naides comiese”. El recordado verso del Martín Fierro describiendo la actitud del ladino personaje para sacar ventaja, la ex presidente se esforzó en la jornada por demostrar dos cosas: que para ella la grieta no está cerrada ni se cerrará jamás y que no está dispuesta a ceder un ápice de su protagonismo.

Estaba previsto que saliera de su domicilio a las 10.15 hs para llegar al Congreso con la anticipación necesaria para no superponerse con el nuevo mandatario; sin embargo Cristina estiró su estancia doméstica hasta casi las 11.30 hs, demorando la salida de Alberto y la ceremonia, arribando al lugar casi al mismo tiempo y convirtiendo la recepción de las autoridades de la Cámara en desprolija y fuera de protocolo.

Ya en el estrado, y pese a los esfuerzos del flamante mandatario para mostrar cordialidad y repeto por su antecesor, la Doctora sobreactuó su despecho y saludó a Macri con  un gesto que rozó los límites de la grosería. El espíritu del acto lo daría ella y solo ella….

Un lunar desagradable en una jornada en la que hasta la actitud del público pareció demostrar una madurez poco común en la vida política nacional y en la que fueron evidentes los esfuerzos de unos y otros por cerrar, aunque sea por unas horas, esta grieta que se ha adueñado de las instituciones y las personas y las empuja a peleas, divisiones y enfrentamientos de los que no puede extraerse alguna conclusión positiva.

Desde su actitud gestual, su búsqueda de protagonismo, la cercanía física con Alberto Fernández durante la lectura de su discurso y la mirada fija en lo que estaba escrito, casi como una muestra de control, nos devolvieron una imagen crispada y conflictiva que representa todo lo que los argentinos queremos dejar atrás.

En sus dichos el recién juramentado demostró mesura, apertura al diálogo y deseos de unidad. En los hechos todo indica que mucho le costará controlar los deseos de venganza y los arrebatos agresivos de su compañera de fórmula.

Claro que como resulte…resultará su gobierno.