La información que de fuentes policiales llega a nuestro medio da cuenta de que las unidades que debían custodiar la zona estaban a esa hora detenidas en su sede. Hay elementos para comprobarlo.
El crimen de Leandro “Lele” Gatti (32) vuelve a poner en el centro de la escena no solo la cuestión de la creciente inseguridad sino los mecanismos y elementos que el estado debe disponer para garantizar la integridad de los ciudadanos.
Y aunque en el caso que conmueve a Mar del Plata pretenda colocarse en prioridad la siempre cuestionada nocturnidad, sería grave que una vez más simplificásemos el tema y llegásemos, como tantas veces, a conclusiones equivocadas.
Porque de ser ciertas las informaciones que por vía reservada llegan a LIBRE EXPRESIÓN, estaríamos ante un tema mucho más delicado y cuestionable que afectaría la seguridad de todos los marplatenses en determinadas horas del día.
Y todo se resume en una pregunta en la que las autoridades deberían profundizar y que requiere una respuesta clara y tajante: ¿es verdad que a la hora del crimen de Lele la totalidad de los patrulleros abocados al rastrillaje de la zona estaban detenidos en sus sedes?.
Averiguarlo no resulta una tarea ímproba ni mucho menos…
Cada vez que un patrullero, una ambulancia, un colectivo interurbano, una autobomba o un móvil de traslado circulan por la provincia de Buenos Aires, la plataforma de Localización Automática de Vehículos (AVL) se pone en acción.
Pero, ¿qué permite esta útil herramienta?. Entre otras variables, controlar cuánto combustible utilizó cada móvil, verificar la cantidad de kilómetros realizados, chequear si respetó el recorrido o si excedió la velocidad permitida. Al mismo tiempo, favorece la toma de decisiones en tiempo real, ya que permite, por ejemplo, verificar qué ambulancia o patrullero se encuentra más cercano a un accidente automovilístico para brindar asistencia inmediata.
Urge por lo tanto que la fiscal que actúa en la causa solicite copia fiel del AVL a la hora de los hechos para así constatar si se estaban cumpliendo las tareas de control y patrullaje ordenadas y saber si en las cercanías de un lugar con gran concentración de público -y en el que además se han reiterado los episodios de violencia- estaba debidamente resguardado por las fuerzas de seguridad.
Ya se sabe, a partir de declaraciones del ex jefe de la policía local y actual candidato a concejal Fernando Telpuk, que el espacio designado para la instalación de una delegación de la fuerza fue desmontado en tiempos de Carlos Arroyo y nunca volvió a reactivarse, privando a la zona de un elemento de alta utilidad para el mantenimiento de la paz pública. ¿Es cierto que a ello se agrega la falta de presencia de personal policial por falta de patrulleros en la zona?.
No hay argumento alguno que prive a la comunidad del derecho a confirmar o desmentir la información que nos llega. E intentar desviar la atención hacia otras cuestiones, que deben ser atendidas pero no son centrales en este crimen, supondría un error que solo serviría para aumentar los riesgos y la impunidad.
A «Lele» no lo mataron en un hecho vinculado a la nocturnidad, las peleas entre borrachos y la deficiente seguridad privada en los boliches marplatenses. Los asesinaron en situación de robo y sin que la zona estuviese debidamente controlada.
Todos queremos que sus asesinos sean localizaos y castigados pero también necesitamos saber si las patrullas que debían estar en el lugar estaban circulando o «guardadas».
Así de sencillo…


