Estar donde se debe, hacer lo que se quiere y enseñar lo que se puede

RedacciónEl periodismo debe aprender del espíritu olímpico. Mientras algunos esperan que sus medios les financien un viaje de cobertura , otros dan cuenta de lo que esta vocación representa.

Claro que no es fácil lograr una cobertura completa de estos acontecimientos universales. Salvo que ocurran a la vuelta de casa, conseguirlo significa generar los fondos, concretar toda la infraestructura, resolver las prioridades y por fin dedicar cada hora de inagotables días –que parecen apenas instantes- para hacer lo que se debe hacer: informar al oyente, al televidente o al lector. Y hacerlo de la mejor manera posible.

LIBRE EXPRESIÓN sabe hace mucho tiempo lo que quiere para su futuro y para los miles de lectores que diariamente nos acompañan.

No hacemos periodismo de periodistas; no nos importa lo que hagan los demás y siempre estaremos dispuestos a colaborar en todo lo que sea posible si se trata del placer de informar y de la búsqueda de la mayor calidad en lo que hacemos.

Tal vez esta manera de ver la profesión es la que hoy nos tiene en Río de Janeiro, compitiendo con importantes medios cuya infraestructura seguramente les representa una posibilidad mayor de definir una cobertura que, como en todo Juego o encuentro mundial, no es barata ni sencilla. Requiere siempre de esa cuota de sacrificio que caracteriza el espíritu olímpico: luchar para conseguir los objetivos, no importa lo difícil que ellos parezcan.

Se trata de querer hacerlo, y en ese sentido LIBRE EXPRESIÓN cuenta con el motor de combustible inagotable que representa Florencia Cordero –en plena juventud cubriendo su tercer encuentro olímpico- y la decisión de Adrián Freijo el director de nuestro medio de hacerlo contra viento y marea.

Por eso estamos aquí, haciendo periodismo del verdadero, recorriendo los escenarios, hablando con los protagonistas, mirando lo que ocurre a nuestro alrededor para contárselo a la gente con la naturalidad que exige una profesión en la que los únicos que no son estrellas somos los que la ejercemos.

Mientras muchos se quejan, esperan que alguien los “banque” o simplemente se sientan a contar lo que ven por televisión pretendiendo que eso es hacer periodismo. Sin darse cuenta que ir asumiendo eso como una realidad imposible de gambetear es ir matando poco a poco la llama de la vocación para terminar entregándonos en la comodidad de tomar este desafío como una simple salida laboral. Y nunca fue ni será lo mismo…menos cuando hablamos de periodismo.

Aquellos que entiendan el valor del esfuerzo y la iniciativa, pasarán todos los exámenes que esta profesión nos plantea día a día para poner a prueba la lealtad que le tenemos.

SERÁN periodistas…en un mundo en el que muchos TRABAJAN de periodistas.

Y es eso lo que marca la diferencia.