EXPLORACIÓN PETROLERA: CAUSA COMÚN O NADA

Más allá de los tironeos políticos la cuestión planteada por el proyecto de exploración off shore frente a Mar del Plata debe ser arrancada de las manos de la grieta para ser lo que es: un tema de todos.

El reciente ejemplo de la provincia de Chubut frente a la maniobra del gobierno para imponer un proyecto de megaminería que podía afectar el equilibrio ambiental, debe ser tenido en cuenta: toda la comunidad, sin distinciones políticas ni liderazgos partidarios, salió a la calle para expresar el repudio social y, con movilizaciones en las principales ciudades, logró en pocos días que las autoridades se vieran obligadas a dar marcha atrás en el intento.

Ahora, por medio de una consulta popular, será la gente la que resuelva si se sigue adelante o si este tipo de explotaciones son desechadas definitivamente.

El debate entre los que esgrimen la creación de miles de puestos de trabajo y quienes hablan de un desastre para los acuíferos provinciales deberá al menos ser zanjado con mucha información y con datos concretos que van a convertir al ciudadano en una persona conocedora de las ventajas y desventajas de una u otra postura.

¿Porqué esto no se hizo antes?, ¿porqué la política argentina siempre parece agazapada detrás de intereses poco claros en vez de informar, convencer y persuadir a la gente con información seria y cotejable?.

Algo similar ocurre en Mar del Plata por estas horas cuando, de la noche a la mañana, se informa la aprobación de un proyecto de exploración off shore frente a sus costas sin que se haya volcado en la opinión pública información suficiente y en base a un dudoso informe de impacto ambiental cuyo contenido se conoce solo parcialmente y por boca de las poco creíbles autoridades nacionales, sugestivamente muy involucradas en la cuestión.

De aquí en más está en la gente ponerse a la cabeza del reclamo, repetir la experiencia chubutense del «uno para todos y todos para uno» y evitar que la cuestión sea tragada por esa grieta que todo lo corrompe y nos aleja cada vez más de la verdad para depositarnos en las playas del odio y la sinrazón.

Si logramos convertir el tema en causa común seguramente creceremos como comunidad, pondremos a resguardo nuestros derechos y retomaremos parte de ese protagonismo que tan aviesamente nos ha sido birlado por los profesionales de una actividad -la política- que hace mucho está orientada a aislar al ciudadano y no a integrarlo.

Aunque para ello deban muchas veces fingir enojos y enfrentamientos que solo esconden acuerdos por debajo de la mesa que, como en este caso, esconden negocios millonarios.

A buen entendedor…