Farías negó haber matado a Lucía Pérez y dio su versión del hecho

“La vi pálida y con la mirada perdida; “pensé que tenía que ver con su consumo de drogas”. Así habló el principal acusado por la muerte de Lucía Pérez.

Farías asegura que “no puedo creer lo que estoy viviendo, ni lo que se ha dicho que pasó ese día en mi casa. Jamás esperé este desenlace. Su muerte fue sumamente sockeante e inesperada para mí. Nada de lo que se dijo es verdad. Lucía y yo tuvimos relaciones sexuales consentidas. En todo momento ella estuvo de acuerdo con todo lo que hicimos. Jamás utilice siquiera un consolador ni ningún objeto. Tuvimos sexo normal y deseado como dos personas jóvenes que se gustan y su muerte me causó mucha tristeza”.

La mención de Farías a la no utilización de “ningún objeto” es a referencia de que en la hipótesis de la fiscal Sánchez la agresión sexual incluyó un empalamiento.

El principal acusado del crimen de la joven trato también de explicar el papel de los otros dos imputados y sus esfuerzos por asistir a Lucía.

“La vi pálida y como con la mirada perdida. Le pregunté si se sentía bien y me dijo que sí, pero no parecía estar bien, por lo que decidí abrir la ventana del dormitorio. Ella estaba sentada en el borde de la cama. Me senté al lado de ella un ratito y Lucía me dijo si le podía traer su celular, entonces bajo otra vez con la perra y cuando vuelvo a subir con su celular, la veo acostada en la cama con las piernas en el piso, como inconsciente, con los ojos medio cerrados, y me asusto. Le digo “Lucía, Lucía qué te pasa, estás bien?” y trato de incorporarla, pero no se movía. En ese momento escucho la puerta y bajo corriendo. Cuando abro, era Juan. Le digo desesperado que Lucía se sentía mal y me voy para arriba a seguir intentando reanimarla. El, desde abajo, me dice que le moje la cabeza, y me alcanza una jarra o un vaso con agua, no recuerdo bien. Le mojo el pelo y la cara pero seguía sin reaccionar. Juan me pregunta si Lucía estaba vestida y si podía subir, a lo que le contesto que sí. Se acerca a Lucía y tocándole el cuello le toma los latidos, mientras me gritaba que lo fuera a buscar a Maciel que había quedad en la camioneta. Bajo corriendo y le digo a Alejandro si podía venir, que Lucía se sentía mal. Se baja, entra a la casa y sube la escalera. Le toca el cuello a Lucía y dice que le siente muy débil los latidos, que la llevemos a la Salita. Entonces baja Juan primero y entre Maciel y yo, la acomodamos a Lucía para poder bajarla por la escalera, que es muy empinada”.

Terminada la declaración Farías se negó a responder preguntas de la fiscalía.