Felipe «El Distraído»: el canciller que saltó de la merluza al chanchito

RedacciónDurante su gestión en la Secretaría de Pesca depredó el mar argentino con convenios más oscuros que el carbón. Ahora, muy orondo, Solá va por los cerdos sin atender el medio ambiente.

Son muy recordadas las andanzas de Felipe Solá cuando, en tiempos en los que ejercía como Secretario de Agricultura y Pesca de la Nación durante el gobierno de Carlos Menem, loteó el mar argentino convirtiendo los permisos de pesca en una muy rentable -para terceros, no para el país- actividad económica que surgía de descuartizar aquellos que eran irrestrictos en decenas de nuevas autorizaciones por especie…que también terminaban siendo sin límite alguno. Una costumbre que por entonces se popularizo con el simpático nombre de «Operación Tupac Amarú» recordando el desmembramiento del legendario líder indígena.

Y si bien nunca fue investigado por la venta fraudulenta de dichos instrumentos -pese a que a escasos metros de la dependencia que encabezaba se constituyó una oficina en la que se comercializaban los permisos al precio de U$S 400.000 por especia- el daño producido por la sobrepesca fue irreparable y se arrastra hasta nuestros días. La única reacción que se le conoce a quien fue responsable de aquella maniobra es una especie de mea culpa, insuficiente y tardío, cuando preguntado por el periodismo se limitó a decir «si, reconozco que tal vez me equivoqué en aquella política». En fin…

Pero también de aquella época se recuerda otra perlita de la gestión Solá: el daño ambiental que en la búsqueda de desarrollar el agronegocio generó en 1996 la aprobación del paquete tecnológico que incluyó la autorización del uso del glifosato y la soja transgénica, y que lo tuvo otra vez como protagonista.

Algo que sin embargo no parece haber hecho mella en su enjundia y ni siquiera lo movió a una serena reflexión. El bueno de Felipe se dispone ahora a seguir adelante en su costumbre de no respetar ecosistema ni medio ambiente alguno y creer que el único verde a rescatar nada tiene que ver con la naturaleza y si mucho con la divisa norteamericana.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Jorge Neme, subalterno y hombre de confianza de Felipe Solá,  anunció que el Gobierno está trabajando en un acuerdo para facilitar la llegada de inversiones chinas en la producción porcina argentina.

Señaló además  que hay condiciones para llevar adelante esto con un buen manejo ambiental considerando la experiencia de otras empresas argentinas que ya producen en el país. “La Argentina produce carne de cerdo en establecimientos muy acondicionados, buenas prácticas agrícolas y de alimentación animal, manejo de efluentes” señaló, para remarcar que el país es pionero “en cuidar el ambiente”.

Sin embargo el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, salió rápidamente al paso de la cuestión al sostener que es “un acuerdo” por el que hay que estar “en alerta”.

“Obviamente está el sector productivo y lo que genera, pero yo creo que hay que tener una mirada holística integral. Por ganar algo en el corto plazo podemos tener serios problemas en el mediano y largo plazo” sostuvo, para informar que el área que conduce «no fue invitada ni consultado» acerca del impacto que esta inversión tendrá sobre el medio ambiente.

Va  a tener que estar muy atento Cabandié y, por supuesto, tendremos que estarlo todos. Felipe con una lapicera en la mano es más peligroso que un mono con una navaja…aunque aún no haya pensado negocio alguno en el planeta de los simios.

Se están cocinando negocios con el gigante asiático que parecen tener la única finalidad de asegurar ingreso de divisas, lo que no es malo, pero al costo que sea…lo que si lo es. El apuro, la improvisación y el descuido han sido históricamente un puente fácilmente recorrido por la corrupción, y un nuevo y tardío reconocimiento del error ya no sería admisible esta vez. No puede ser que una sola persona pase por la función pública dejándonos sin nuestra riqueza ictícola y envenenando el medio ambiente. ¿No es demasiado?.

Con el mar depredado parece llegado el tiempo de cubrir de chanchos y de chinos el territorio nacional. Ojalá el noble animalito no venga con escamas…