Fernando Cáceres: un ejemplo de vida diez años después de la tragedia

Por José Luis Ponsico (*) –  El 1º de noviembre 2009 Fernando Cáceres transitaba por Avda. Gaona cuando resultó asaltado por tres «pibes chorros» que lo balearon y cambiaron su vida para siempre.

 

José Luis Ponsico

El 1º de noviembre 2009 Fernando Cáceres, 40 años, transitaba de madrugada por la avenida Gaona, Ciudadela, acompañado por su pareja. Resultó asaltado por tres «pibes chorros»: dos menores y otro, tercero, adolescente. El «Negro» los quiso eludir

 

Lo balearon a «quemarropa». Una bala ingresó al cráneo. Perdió un ojo. Estuvo diez días al borde de la muerte. Le practicaron dos operaciones en el cerebro. Zafó de milagro. Todo el universo del fútbol conmovido.

Cáceres nacido el 7 de febrero del´69 en San Isidro se destacó en la «cantera» de las inferiores de Argentinos Jrs. en los´80. Después de Diego Maradona, Claudio Borghi, Sergio Batista, contemporáneo de Fernando Redondo. Anterior a Juan Pablo Sorín

El auto destruido y el orificio de bala en el parabrisas, testigos de la tragedia

El célebre club Parque, de la calle Marcos Sastre, «semillero» de «cracks» siguiendo a los citados: los hermanos Esteban y Nicolás Cambiasso, Diego Placente hasta llegar a Juan Román Riquelme. Casi nada. Obra del padre de «Checho» y Fernando Batista

Defensor, enorme técnica. La destreza del quite sin pegar. Más de 1.80 de estatura. Anticipo, heredero de otros notables: el «Negro» José Ramos Delgado, ex Lanús y River, en su apogeo. También Bánfield y Santos de «Pelé» entre 1955 y1973

Sin olvidar al «Negro» Julio Meléndez Calderón, «crack» peruano que llegó en silencio a Boca, marzo del 68 y se convirtió en uno de los mejores defensores de la historia «xeneize» hasta 1972

El diestro Cáceres y el zurdo Redondo llegaron casi juntos a la Primera de Argentinos Jrs. A finales del 87. Alguna vez dirigidos por «Nito» Veiga que llegó a La Paternal tras ser campeón con Independiente de Avellaneda

El club Parque, cuna de ídolos, fue el eslabón formativo del «Negro» Cáceres

Luego River, más tarde primer ciclo exitoso en España. El Negro Cáceres figura en el Celta de Vigo. Tras un paso por Boca pedido por Carlos Bilardo, 1996, la rompió en el Real Zaragoza, donde dejó el reconocimiento «Oro y brillante» que otorga el club.

Campeón en España, la «Recopa». Regresó para jugar Independiente. Antes titular en el seleccionado argentino Mundial EE.UU. 94, dirigido por Alfio Basile. Otra ida al fútbol español, donde se lució en el Valencia. Con 35 años cerró en Córdoba, allá

Sus amigos españoles no querían que volviera a la Argentina. Pero el drama de la inseguridad del conurbano no lo amilanó. Una trampa del destino. Con 40 años, lleno de vida y proyectos -ser técnico de inferiores, su vocación- tropezó con el delito

Hoy, con 51 años virtualmente cuadripléjico -siempre en trance de recuperación- dos operaciones, tres meses en Instituto Flenni, especializado en Escobar, pacientes con insuficiencias psicomotrices, Cáceres zafó de milagro. Cien días muy críticos

Argentinos, River, Boca, Independiente: los escalones locales para llegar a la Selección

El alta recién llegó a fines de enero del 2010. El universo futbolero se pegó al Negro. Desde Diego Maradona, compañero en la selección 94, Daniel Passarella que lo llevó a la selección en el 96; Antonio Mohamed en un regreso de México

Asimismo, sus antiguos compañeros, Leonel Gancedo, Argentinos Jrs. 1991, en alguno de sus viajes a la Argentina, Diego Simeone, también integrante de la selección que disputó el Mundial de EE.UU´94

Hoy Cáceres tiene un club que milita en el torneo de la Liga de Luján: Cáceres Fútbol Club. Es presidente, entrenador y coordinador general de inferiores. «En La Matanza todavía existen potreros y con ellos, pibes que la rompen. Es mi vida», dice

El Sindicato de Municipales otorgó un predio en «Barrio Evita» -allí residen Juan Carlos Guzmán, Juan Barbas, entre otros ex destacados- zona «parquizada», barriada «clase media». Fernando recuperó a una antigua novia. Ingrid, lo acompaña.

Y hasta que un día, Fernando se puso otra vez de pie.

«El tema que sufrí tiene que ver con desigualdades sociales. Causa y efecto. Nadie nace siendo delincuente», dice Cáceres. «No soy rencoroso. Le pasa a mucha gente», añade.

Los «pibes chorros» dos menores, apenas 15 años, no recibieron condena penal. Purgaron encierro en «Reformatorios». El tercero, adolescente condenado penalmenteCáceres lucha por caminar y ya se para a dar pasos con un bastón. Un fenómeno.

«Leo mucho. Nunca de leer antes, mientras jugaba. Al contrario, era un poco «burro». Ahora me dedicó mucho a la Psicología Social. Me entusiasmo con conceptos para conducir grupos, especialmente juveniles», reflexiona.

Fernando Cáceres, canto a la vida. Un espejo de grandeza humana a diez años y medio de una tragedia.

 

(*) Columnista de La Señal Medios. Libre Expresión. Mundo Amateur