El Papa oficia este domingo su primera misa en Cuba, en la Plaza de la Revolución de La Habana, en una jornada en la que se reunirá con el presidente Raúl Castro. Momento histórico en la isla.
Además mantendrá encuentros con religiosos y con jóvenes y es posible, según el Vaticano, que también vea al ex gobernante Fidel.Francisco aterrizó el sábado en el aeropuerto José Martí, donde fue recibido por Raúl Castro. Fue pisar La Habana y el Papa Francisco se pronunció a favor del «encuentro» y el «diálogo» entre Cuba y EEUU, y la «normalización de las relaciones» entre ambos pueblos. Parecía una respuesta al presidente de Cuba, quien, manteniéndose en sus trece, hizo una defensa encarnizada de la Revolución cubana y una crítica feroz al sistema capitalista en su discurso de bienvenida al pontífice. El acto religioso comenzará a las 15 horas (en España) en el gran estrado preparado delante del edificio del Teatro Nacional de Cuba y flanqueado en los laterales por la efigie del Che Guevara y el monumento al prócer independentista cubano José Martí.A las 17.00 hs (Argentina) , el Pontífice acudirá al Palacio de la Revolución donde será recibido por Raúl Castro, y habrá una presentación de la delegación que acompaña al pontífice en su visita a la isla.Desde allí partirá, aproximadamente una hora después, hacia la Catedral de La Habana, en el casco histórico de la ciudad, para asistir a una plegaria de vísperas con sacerdotes, religiosos y seminaristas.
Los huesos duros de roer de la Iglesia
«En la misa de Francisco en La Habana, habrá gente que vaya por curiosidad. Otros a quienes les han dicho que tienen que ir. Y otros que iremos porque queremos estar con el Papa», afirma el sacerdote Tamayo durante su homilía en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la capital cubana. La Iglesia Católica tiene en Cuba dos huesos duros de roer: la competencia que le hace la religión yoruba -los cultos africanos llegados con los primeros esclavos en el siglo XVI, y que se mantienen vivos en la isla más de 400 años después-, y las zancadillas que le pone el Estado.Los católicos que hay en el país esperan ahora que el Papa Francisco, con su visita a la isla, sea mano de santo: que contribuya a que el Gobierno cubano se muestre menos receloso con la Iglesia y le dé más libertad de acción. Además, todos los cubanos, creyentes o no, anhelan que el Pontífice haga presión para que Estados Unidos levante su embargo comercial a la isla y que consagre su apertura al mundo. En definitiva, en conjunto, casi un milagro. Antes de la visita, el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, manifestaba su esperanza de que la liberalización económica «conduzca a una mayor apertura desde el punto de vista de los derechos humanos».Jorge Mario Bergoglio estará en Cuba hasta el martes y después volará a Washington, donde se encontrará con el presidente Barack Obama y se convertirá en el primer Pontífice que hable ante el Congreso estadounidense. Un viaje sin duda histórico.
La misa en la Plaza de la Revolución
En la misa de esta mañana en la Plaza de la Revolución «sólo podrán comulgar los fieles que lleven en la solapa una pegatina acreditativa», explica el padre dominicano Francisco Escolástico, vicario de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, lamentando que hayan tenido que estar pendientes de estas minucias. «¡Nos ha llevado horas de discusión en el seno del clero cubano!», aseguró. Aunque suene surrealista, existe una razón. «En la visita del Papa Benedicto XVI en 2012, el Gobierno cubano llevó a la misa empleados de sus centros de trabajo y, tras el oficio religioso, las hostias sagradas estaban tiradas por el suelo. Yo mismo las vi», argumentó el padre Escolástico.
Historia
Con el triunfo de la Revolución en 1959, se persiguió cualquier tipo manifestación religiosa en el país. El 17 de abril de 1961 más de un millar de exiliados cubanos entrenados y armados por la CIA norteamericana desembarcaron en Playa Girón. Entre ellos, había tres curas. A partir de entonces, Fidel Castro hizo cruz y raya con el clero y la Iglesia católica se equiparó casi al diablo en la isla. Además, la Iglesia católica nunca ha condenado oficialmente el bloqueo comercial que EEUU mantiene contra Cuba. Lo hicieron las iglesias protestante, adventista, evangélica, y hasta los propios santeros. Pero no la jerarquía católica.»Eso no quiere decir que estemos a favor del embargo», se ha defendido el padre vasco Juan Miguel Arregui, superior de los jesuitas en Cuba y presidente de todos los religiosos católicos que se encuentran en la isla. No son muchos. Hay unos 800 religiosos para un país de 11 millones de habitantes. De ésos, el 75% son extranjeros, según Arregui.El sacerdote jesuita explicó que, con la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998, se consiguió que la Iglesia, que hasta entonces había sido anulada, se empezara a aceptar en el país. En 2012, con el viaje de Benedicto XVI, se logró que la religión católica tuviera presencia en los medios de comunicación. Esta semana, por ejemplo, los canales cubanos han emitido un mensaje televisado de Francisco. Ahora el siguiente paso es hacer posible que la Iglesia tenga un rol educativo y social en el país. Y está en manos de Bergoglio conseguirlo.


