Francisco y una Iglesia “llena de vergüenza y arrepentimiento”

Francisco rezó una oración al final del vía crucis del Viernes Santo en el Coliseo romano. Allí, pronunció tres palabras clave que resumen la redención: verguenza, arrepentimiento y esperanza.

El pontífice invocó a Jesús de Nazaret: “Nuestra mirada está dirigida a ti, llena de vergüenza, arrepentimiento y esperanza”, proclamó ante 20.000 fieles que le escuchaban en recogimiento.

Así, se refirió a la “vergüenza” que la actual generación “deje a los jóvenes un mundo fracturado por las divisiones y las guerras”.

También mencionó “la vergüenza de haber perdido la vergüenza”, y aludió a “algunos ministros, que se han dejado engañar por la ambición y por la vanagloria perdiendo su dignidad y su primer amor”.

La oración se volcó luego al arrepentimiento, “que surge de sentir nuestra pequeñez, nuestra nada, nuestra vanidad y que se deja acariciar por su dulce y poderosa invitación a la conversión”.

Terminó Francisco hablando de la esperanza “de que tu sacrificio continúa a emanar el perfume del amor divino que acaricia los corazones de tantos jóvenes que continúan consagrándote sus vidas convirtiéndose en ejemplos vivos de caridad y de gratuidad en este mundo devorado por la lógica del beneficio y de la ganancia fácil. “