Fuerte enojo de los propietarios de gimnasios y natatorios

“Nos encontramos indignados y vamos a salir a mostrar nuestro descontento a las calles y si no tenemos respuestas evaluaremos el curso que tome nuestro reclamo”, aseguraron en una carta abierta.

Esperaban que la reunión de hoy de la “Comisión de Reactivación Económica” terminase con una recomendación al intendente Guillermo Montenegro para avanzar en una apertura que los comprendiera. Sin embargo nada de eso ocurrió: los concejales y funcionarios optaron por suspender por el momento cualquier flexibilización al respecto.

Indignados y a la vez alarmados por la crisis del sector -que amenaza ahora con ser terminal- los propietarios de gimnasios, en su nombre y en el de los titulares de natatorios de la ciudad- escribieron una carta abierta en la que muestran su decepción y voluntad de no quedarse de brazos cruzados y, si es necesario, salir a la calle.

“Más de mil trabajadoras y trabajadores de gimnasios y natatorios están esperando la posibilidad de volver a sus actividades en Mar del Plata, pero la indefinición política al respecto por miedo a una repercusión negativa a nivel nacional está rompiendo las fuentes laborales y la inversión de cientos de empresarios del rubro”, señalan. Y agregan que no se entiende “la lógica de las reaperturas, somos agentes de salud brindamos salud a toda la comuna marplatense y consideramos vital reactivar nuestro sector luego de 120 días puesto que la salud de nuestros ciudadanos no es solo la ausencia de enfermedad; salud es encontrarse bien, lo mejor posible, y eso incluye aspectos físicos, psicológicos y sociales. Nunca el remedio puede ser más grave que la enfermedad. Por tanto creemos esencial bridar a Mar del Plata nuestros servicios”

También atacan “la disparidad de criterios ¿Cómo puede ser que no sea peligroso que cuatro personas estén compartiendo o una cerveza o un café sin barbijo y si lo sea que alguien que realiza una actividad física de baja intensidad separado cinco metros de otro y con barbijo? Realmente es absurdo”, sostienen.

Dejan en claro que les parece “perfecto que todos los rubros tengan su apertura bajo las normas estrictas de cuidado para prevenir los contagios de COVID-19”, y que no están “en contra de la reapertura de bares, el sector gastronómico o shoppings, de ninguno en realidad, al contrario”. Pero  piden “un fundamento razonable para entender por qué hay tamaña disparidad de criterios”.

“Estamos hartos y fundidos, es una tomada de pelo, ya presentamos los protocolos, los mismos se encuentran aprobados por salud y hasta hicimos una prueba piloto donde todo funcionó de manera excelente”, dijeron en referencia al protocolo presentado en mayo y la prueba piloto desarrollada en un gimnasio del centro de la ciudad.

Algunos de los centros de entrenamiento cerraron definitivamente y otros han intentado subsistir con el alquiler de los equipos, algo insignificante frente a los costos fijos que mensualmente tienen que cubrir.

“Nos quieren obligar a la clandestinidad, pero no lo haremos. ¿Cuándo fue que trabajar por la salud de la gente y ser honestos sea algo clandestino en una ciudad donde los contagios se dan en cuevas de fileteado? Nosotros queremos volver a trabajar a la vista de todos, no necesitamos escondernos para desarrollar nuestra actividad” concluyen, a la espera de alguna respuesta que ahora deberán aguardar al menos una semana.