GRACIAS ZAFFARONI

En una sola jornada los medios nos mostraron las dos caras de la Argentina actual: la Televisión Pública mostrando que el ministro Caputo mintió y el ex juez pidiendo la caída del gobierno.

¿Alguien podía imaginar en tiempo del kirchnerismo que el canal estatal informara acerca de un posible acto de corrupción de un funcionario de gobierno?. Por cierto que no; la Televisión Pública era un instrumento descarado del régimen y el “relato” estaba al orden del día durante todas sus horas de transmisión.

Desde la pantalla oficial se denigraba a los opositores, se los amenazaba y se ensalzaba la figura de la ex presidente y sus adláteres. Era un claro ejemplo de lo que técnicamente se define como “radio autoritaria”, cuyo antecedente más sólido fue Radio nacional de Alemania en tiempo de Adolfo Hitler.

Esa misma pantalla emitió hace pocas horas un crudo informe que demostraba que el ministro de Finanzas, Luis Caputo, amigo personal y hombre fuerte del gobierno de Mauricio Macri, había mentido acerca de su participación en negocios llevado a cabo en Islas Caimán. De esta forma Canal 7 se sumaba a la ola informativa de los demás medios, que desde un lado u otro de la grieta política han podido comprobar que el funcionario ha quedado, al menos, en evidencia.

Y ese mismo día los medios recogían las disparatadas afirmaciones del ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, insistiendo en pedir que el gobierno sea derrocado antes de cumplir su mandato, en una actitud no solo destituyente sino también marginal a la ley que, se supone, debería defender como jurista y ex magistrado.

Más allá de otras consideraciones humanas y/o políticas, debemos agradecer al cuestionado padre del abolicionismo que nos haya permitido entender la diferencia entre el modelo que él representa y el que, con luces y sombras, quiere hoy construir todo el arco social de los argentinos.

Zaffaroni es el pasado -violento, ilegal, corrupto y mentiroso- y el ejemplo de una televisión pública plural y veraz es el presente que aún plagado de acechanzas y con tantas cosas que modificar, nos tiene a todos abocados a la gestación de un país distinto, plural y respetuoso de las instituciones.

Tanto que comenzamos a creer que esta aparición escandalosa del ex juez supone el más impactante aporte que en décadas haya hecho a la Argentina.

Y que, dejando de lado el enojo que despierta al sentido común, debemos agradecer que haya puesto tan en claro aquello de lo que estamos hablando…