HERENCIA SUBMARINA

El drama del ARA San Juan, que encontró a la Argentina y Gran Bretaña unidos en la búsqueda, puede haberse convertido en el paso inicial de una nueva era en el conflicto Malvinas.

“Vamos a continuar trabajando con Argentina para asegurar se alcancen todos los cometidos anunciados en el Comunicado Conjunto”, dice la primera ministra británica.

Theresa May afirmó, en un mensaje por las fiestas de fin de año dirigido a los habitantes de las Islas Malvinas, que “hay áreas no relacionadas con el tema de la soberanía, en las que podemos trabajar juntos con Argentina para beneficio de todos”.
May se refirió de esta manera al comunicado firmado por Argentina y el Reino Unido en diciembre de 2016, apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri, en el que se acordó “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, que recibió críticas de la oposición argentina.
Desde el mismo momento en el que se firmó el documento, ambos países buscaban el punto de inflexión que permitiese comenzar a volcar en hechos concretos una intención que ya es un secreto a voces en el mundo diplomático: Argentina busca reivindicar su soberanía y Gran Bretaña la forma de terminar con una posesión que tiene un costo económico demasiado grande para justificar la gran presión internacional que exige una solución al conflicto sobre el archipiélago.
La idea de una soberanía compartida ya casi ha sido desechada por inviable; la de un plazo prudencial de autodeterminación, con un gobierno electo por los isleños con tutelaje de ambos países y una creciente participación del nuestro en la vida económica de las islas crece ahora como el camino a explorar.
Y la búsqueda conjunta del ARA San Juan aparece como un primer hito en el proyecto. Una herencia no buscada ni querida, pero que lleva el nombre de la paz y el derrotero del futuro.
Aunque a los ingleses le traiga malos recuerdos, podría decirse que fue...la mano de Dios.