Horas decisivas para saber donde queda parada Mar del Plata

RedacciónEl lunes se conocerá la decisión: ¿seguimos en Fase 4 o retrocedemos a la anterior con todo lo que ello representa?. En la provincia y el municipio dudan, pero los contagios vuelan.

El debate ya no tiene bifurcaciones: hay que elegir entre la pandemia económica o la de salud. Y todo indica que cualquiera sea la decisión una vez más la sociedad quedará dividida por mitades.

Los contagios han crecido casi exponencialmente y las informaciones que llegan al despacho del jefe comunal hablan de un espiral creciente para los próximos días. Y aunque Guillermo Montenegro sabe que la aceleración es menor a la que se detecta en la región del AMBA no quiere llegar a un punto en el que las decisiones tardías equiparen ambas regiones.

En La Plata las cavilaciones no son menores; en el contacto permanente con el intendente de General Pueyrredón perciben que las cosas se complican pero quieren estar seguros de que el remedio no será peor que la enfermedad: como en el resto del país perciben un cansancio social por el encierro y saben lo que puede llegar a representar, política y sanitariamente, una decisión que sea desconocida por la ciudadanía.

Argentina ya se ha acostumbrado a vivir en la grieta y casi se toma como lógico y natural que en todos los temas la sociedad se divida por mitades. Y la cuestión del aislamiento obligatorio no es la excepción.

La mitad de la población insiste en que la salud está por encima de todo y se enoja frente a cada aflojamiento de las reglas de cuarentena; la otra mitad, tal vez la más golpeada por el parate económico, exige tener la posibilidad de continuar adelante con su vida y acomodar a como sea la cuestión de sus ingresos.

En las próximas horas se sabrá hacia donde se inclina la balanza pero en el gobierno saben que cualquier decisión despertará enojos, quejas y acusaciones. ¿Qué pasa si se mantiene la apertura y en diez días nos encontramos con el sistema de salud saturado?, ¿cómo se le explica a la población el hecho de haberla sometido a 120 días de aislamiento si los resultados no son los esperados?.

Y al mismo tiempo aparece la duda acerca de como sostener la actividad económica y evitar el colapso de cierres, quiebras y pérdida de empleos si se resuelve volver a la gente a sus casas para intentar, una vez más, frenar el ritmo de contagios. Algo que saben se logró en la primera etapa y parece haberse dilapidado por apuro, indisciplina social o error de cálculo.

Cada vez más gente en las calles, cada vez más protestas sociales y manifestaciones, cada día más paseantes que salen sin motivo alguno y fuera del horario permitido. Claro síntoma de que para miles de marplatenses la cuestión ya pasa por la propia decisión y no por lo que dispongan desde el poder político.

Lo que también pende de un hilo es lo menos importante para el ciudadano y lo que más suele preocupar a los gobernantes: ¿quién se hace cargo del costo político de una u otra decisión?.

Con claros y oscuros el diálogo entre el municipio y la provincia ha sido hasta ahora lo suficientemente fluido como para evitar encontronazos públicos. Pero lo que va a jugarse en las próximas horas es el éxito o el fracaso de un proceso que ya es demasiado largo y aún no parece mostrar resultados concretos.

Y en una u otra situación está en juego la vida de la gente y/o su futuro. Menuda decisión…

Los datos de este fin de semana serán definitorios. Y el lunes tendremos una respuesta.