IDEOLOGÍA Y HAMBRE

Estalla Chile, se conmociona Bolivia, se hunde Venezuela, se incendia Nicaragua, toda América Latina se convierte en un levantamiento popular con un solo grito: basta de hambre.

Sebastián Piñera es un hombre de la derecha más clásica de latinoamérica, esa que se disfraza de liberal para endiosar un mercado que no es otra cosa que un pretexto para enriquecer a los propios y condenar a los sectores populares a una miseria creciente que ya amenaza con africanizar el subcontinente.

Evo Morales viene del sindicalismo cocalero, creció a la luz pública postulando el socialismo y en nombre de la revolución mantuvo sumergidos a los pueblos originarios de Bolivia a los que colmó de derechos virtuales que nunca derivaron en avances reales.

Es seguro que estos dos personajes jamás hubiesen compartido un espacio social y mucho menos una amistad.

Sin embargo sus  países son hoy la muestra más acabada de la violencia social que despierta el descontento de los pueblos cuando sienten que sus gobernantes los han estafado y perciben que los intereses personales y sectoriales están por encima de los de la gente. Aunque hablemos de temas sociales, como en Chile, o de cuestiones políticas como ocurre en una Bolivia en la que se intentó un fraude torpe y tardío que ahora parece haber sido abortado sin que ello haya logrado frenar las manifestaciones de descontento.

Venezuela, Ecuador, Nicaragua son otros ejemplos de una América Latina convulsionada en la que el deterioro de la economía popular, la pérdida de calidad democrática y el aumento de la corrupción parecen ser el rasgo distintivo de una región que alguna vez eligió el pomposo nombre de Nuevo Mundo para después pretenderse como esperanza de un Tercer Mundo que nunca pasó de una voutade idiomática.

Todo es entonces un pretexto para la protesta, un camino hacia la rebelión…y un ensayo para más hambre, más pobreza y más subdesarrollo.

Y es que la copia formal de una democracia que  nunca ha sido representativa, más allá de los matices demagógicos que se le quieran agregar (liberal, revolucionaria, bolivariana,participativa etc.) ya no es suficiente para esconder la realidad de países en los que la clase política se ha convertido en una oligarquía pestilente que se mantiene en el poder a partir de masificar la pobreza y convertir al ciudadano de ayer en el mendicante de hoy que se aferra a la limosna estatal o se esconde en el cruel individualismo del sálvese quien pueda.

Y el hambre se convierte así en ideología, objetivo y justificativo de las peores miseria humanas.

Esas que no reconocen entre la izquierda, la derecha o el centro….