INCORREGIBLES

El peronismo ya no trata de disimular su desprecio por las formas y la esencia democrática. A pedido de los intendentes, y de algunos que no lo son, prohibieron competir a listas que tenían todo en orden para hacerlo.

La pérdida del pudor ha sido, desde los lujuriosos 90′, una constante en un peronismo que ya no se preocupa ni siquiera en ajustarse a las formas de la democracia. Ni que decir a la esencia, a ese espíritu de las leyes que encuentran en las reglas escritas tan solo la representación de los verdaderos principios que se representan.

Un grupo de intendentes preocupados por mantener sus territorios, y algunos candidatos a serlo que no se sienten seguros frente a la contienda electoral, pidieron a Máximo Kirschner que barriera de oponentes internos sus distritos. Querían ser una sola alternativa y, aún marcando poca intención de voto, colgarse de lo que creen será un arrastre importante a nivel nacional y provincial.

Ni ellos se preocuparon en esconder semejante pedido ni el destinatario por que su aceptación de la antidemocrática pretensión quedase en evidencia. Unos y otros demostraban, aún violando la equidad y la propia ley electoral, lo único que hoy le importa ostentar a todo peronista que se precie: poder.

Acá en Mar del Plata no podía ser la excepción. Horacio Tettamanti presentó su lista en tiempo y forma, con los avales y todos los requisitos legales exigibles y sin embargo, ante el pedido de una Fernanda Raverta que no termina de despegar en la intención de voto, y que se reconoce «arrastre-dependiente», las autoridades partidarias parecen haber resuelto que el empresario, una vez más, quedará fuera de las PASO.

Y para que no quede duda alguna Alberto Fernández en su visita al distrito ni siquiera invitó a Tettamanti a acercarse a alguna de las actividades programadas. Sentó a su lado a Raverta y se refirió en diversas oportunidades a ella como si fuese la única precandidata que el peronismo tiene en la ciudad.

¿Democracia?…en otro momento; ¿legalidad?… a quién le importa?…¿entonces?… aquí se hace lo que las cúpulas quieren y los demás miran, se callan y se disciplinan.

Un peronismo que no puede instalar agenda de campaña porque durante treinta años no fue capaz de resolver la inflación, multiplicó la pobreza, hizo crecer el desempleo, pasó por momentos del más crudo neoliberalismo para saltar al más entusiasta populismo, se abrazó con Bush en relaciones carnales y se entregó en los brazos del chavismo al que ahora ni siquiera se atreve a definir como una dictadura, necesita dar muestras de poder casi militar hacia adentro de sus filas como único camino de cohesión que le queda. 

Aunque para ello deba contar con la connivencia de sus autoridades, la anomia de la justicia electoral...y el silencio cómplice de sus «víctimas» que prefieren callar, bajar la cabeza y seguir caminando con la esperanza de recibir alguna compensación en el futuro.

Y no es raro que así sea…¿cuántos que en la mala saltaron del barco denostando al capitán de turno y anunciando el naufragio, vuelven hoy a embarcarse en esta nueva travesía justicialista abrazados y felices en la compañía de aquellos a quienes ayer nomás descalificaban?.

Mientras los autoritarios manden y los demócratas defeccionen, el peronismo no tendrá perfil republicano. Lo triste sería que los argentinos estén dispuestos a votar una experiencia antidemocrática y con ello a entregar el futuro de toda una generación que deberá mirar desde lejos la nueva organización, horizontal e igualitaria, de un mundo que se propone hacer de la libertad la ideología del siglo XXI.

Mientras por estas tierras seguimos jugando a sostener esta «democracia» vacía de contenido…