Inseguridad en «La Feliz»; la otra cara de la moneda

Por José Luis Ponsico (*) – «La Ciudad Feliz»  aparece con «manchas». La inseguridad amenaza diariamente. Una veintena de asesinatos entre 2013/14 y una «ola» de asaltos que no decrece.

Mar del Plata es una de las ciudades más bellas del Cono Sur. Playas chalets, construcciones estilo, barrios residenciales, edificios modernos, mar rodeado de «rascacielos» y población que crece. Hoy, más de 850 mil habitantes estables. En la temporada veraniega crece 300%

En los años´30 y 40 «la Biarritz» del Atlántico. La faraónica obra del edificio Rambla Casino a fines de la década gobernador por Manuel Fresco, conservador bonaerense, una pieza arquitectónica visitada por europeos.

Sus hombres, talentos, destacado, en la música Astor Piazzolla, el
genio del bandoneón («Balada para un loco» recorrió el mundo) y el deporte (tenis) Guillermo Vilas. Hace 40 años entre cinco mejores del mundo. El «número uno» en el´77.

Hoy, sin embargo «La Ciudad Feliz» que bautizó el ensayista Enrique De Thomas, «Wing» en 1960, aparece con «manchas». La inseguridad amenaza diariamente. Una veintena de asesinatos entre 2013/14 y una <ola< de asaltos que no decrece.

La «clase media» marplatense, el valor que sublima la ciudad que crece -de cada cien personas que dejan la actividad y pasan a la «tercera edad», 60 eligen vivir en Mar del Plata- pero la sociedad aparece «anestesiada»

La policía municipal, el incremento de uniformados en la bonaerense -más de 80 mil policías provinciales; ahora con un incremento de otros diez mil efectivos- sumado a los «refuerzos» del verano no resuelve el problema «de fondo»

Casi veinte asentamientos rodean la Ciudad, en los´50 la Perla del Atlántico cuando con el primer peronismo Mar del Plata vivió para siempre una condición única: ciudad veraniega para «ricos y obreros».

Hoteles sindicales y veraneos masivos. De grandes y adolescentes. Un cambio cultural que vive la Argentina, especialmente el Gran Buenos Aires, años´90 (neoliberalismo que dejó dos tercios «afuera» del sistema) marginalidad que se instaló muy fuerte.

Hace unos días el que suscribe vivió una pesadilla. Un robo violento en la casa del amigo más antiguo de la Mar del Plata «romántica» de los´60. Los ocupantes sobrevivieron (sobrevivimos) milagrosamente, Una alarma activada salvó a los dos habitantes del chalet, tomados dormidos.

El «tránsito» ante la Policía, el patrullero llegó enseguida, médicos y para-médicos, Policía Científica para la pericia (huellas digitales) más tarde la verificación -citación por cédula- en la oficina de identificación de personas (Tribunales) determinó otra curiosidad

Unos 3.500 jóvenes delincuentes «fichados» por los organismos de «Reincidencia». Prontuariados y con condenas cumplidas en la Cárcel de Batán. Un agravante: una parte de los asaltados no quieren reconocer a los victimarios. El temor se hace terror. «Salen enseguida», dicen.

No parece resolución sencilla, sola llegada de efectivos y patrulleros. «Inteligencia» que muestran los «pibes chorros» y no tan <pibes< que ingresan hasta por los techos, e infiere mayor «estudio» de parte de fuerzas de seguridad.

En el conurbano, el Padre «Pepe» José Di Paola, discípulo de Su Santidad, Francesco 1°, apuntó a la mutación cultural.

«Hace cuatro décadas cuando era seminarista ya estaba en contacto con las villas», dijo el <Cura< que circula en bicicleta por el medio de la marginidad y la pobreza.

«La diferencia, grande … los chicos se iban a dormir con una pelota y soñaban con «ser Maradona» para salvar a sus padres desde el éxito, fama; hoy lo hacen con una pistola y sueñan ser jefe de una banda o barrabravas», afirmó.

En los´90 Alvín Toffler, sociólogo, analista de cambios en la humanidad, de modo especial con el «fin de la era industrial», dejó pensamiento:

«Será rico quién posea la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible», escribió. Los «vándalos» hacen «inteligencia». Entran por las ramas.

El desafío de organismos de Seguridad bonaerense y ámbito cotidiano de la Policía local.

Hoy, Mar del Plata, «clase media», aparece «anestesiada». Ciudad donde la industria del cerramiento, alcanzó su apogeo. «La Feliz», con rejas, en temporada baja. Final abierto.
(*) Columnista de la Agencia Télam

Nota del editor

En la madrugada del sábado 25 de abril, en la casa del
abogado penalista, Dr. Jorge Cabarcos, director de Legales
del Hospital Materno Infantil, cuatro asaltantes violentos,
armados, ataron y golpearon al dueño de casa y al periodista autor de esta columna.

El segundo, circunstancialmente de visita en Mar del Plata;
ciudad de la que se ausentó en el invierno del´76 perseguido
por la dictadura militar. Les taparon las cabezas con sábanas
mientras desvalijaron la casa de la calle San Luis al 3400

Ingresaron por los techos, forzaron una ventana de la planta
alta, luego de trepar a un árbol situado en la vereda. Hace
cuatro años el letrado marplatense había sufrido otro asalto
de delincuentes armados a las seis de la tarde.