Insólito: Macri desfinancia el deporte y lo deja librado a su suerte

RedacciónComo parte del Pacto Fiscal acordó derogar el artículo 26 de la ley de creación del ENARD que financiaba el deporte amateur con el 1% de las facturas de telefonía celular.

Cuando en 2009 el Senado aprobó la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) para, entre otras cosas, crear un fondo especial para el desarrollo del deporte y financiar la carrera de los atletas más destacados con lo recaudado del impuesto del 1% aplicado sobre las facturas de telefonía celular, todos creímos que una nueva historia nacía para nuestras representaciones internacionales.

Con esto, el ENARD se aseguraba unos 200 millones de pesos al año destinados a sostener con becas y asistencia técnica y profesional a cientos de atletas que veían pasar el tiempo de sus mejores rendimientos en medio del abandono del Estado. Esa cifra era un estimado de acuerdo a la facturación que las compañías celulares tuvieron en 2008. Por lo tanto, ese número podría incrementarse considerablemente, y así ocurrió: en 2016 la cifra trepó a 700 millones.

Pero sobre todo se lograba un viejo sueño de nuestros dirigentes deportivos que era no depender de la fluctuante voluntad de los gobernantes, que en ocasiones definían al deporte como prioridad y en otras tantas lo dejaban arrumbado a un costado del camino sin apoyo ni preocupación alguna.

El titular del Comité Olímpico Argentino (COA), Gerardo Werthein, dijo: “El único apoyo que existió para el deporte fue siempre la Secretaría de Deporte. El Enard es el camino de la esperanza, es un trabajo serio, transparente y marcará un antes y un después“.

Y ciertamente lo fue. El crecimiento de la actividad amateur fue exponencial y ya en los Juegos Olímpicos de Río 2016, apenas siete años después de aquella ley, los resultados y tiempos comenzaron a mostrar que había una evolución marcada en nuestros representantes.

Aquellos mismos deportistas fueron los primeros que se unieron a las autoridades del ENARD para expresar su rechazo a la decisión del gobierno de Macri, emitiendo un comunicado crítico al respecto (foto principal que ilustra esta nota).

Pero todo ello cae ahora en saco roto ante la inexplicable decisión presidencial de derogar esa vía de financiamiento y retornar al caprichoso sistema anterior que vuelve a dejar a nuestros deportistas a expensas de la voluntad del poder político.

¿Qué sentido tiene terminar con una forma de sostén que no despertaba rechazo alguno en los usuarios de la telefonía celular? Y en todo caso… ¿ese 1% que deja de aplicarse irá al bolsillo del cliente o quedará en la ganancia de las empresas? La triste respuesta es obvia.

Una perversidad sin razón alguna que ojalá no esté indicando la filosofía de quien la implementa. Poner los intereses de compañías que ganan fortunas no mensurables con un servicio malo y que es en la Argentina el más caro del mundo, por sobre el deporte amateur no tan solo en la alta competencia sino también en su papel de contención y formación de nuestros jóvenes no tiene, ni podrá tener jamás, explicación alguna.

Salvo, claro está, que la medida sea la punta de un iceberg en cuya base descansa el viejo sueño de privatizar la actividad deportiva, dejando con apoyo solo a quienes muestren condiciones excepcionales.

Lo cierto es que un gigantesco paso atrás se ha dado en la organización deportiva y social del país… y no debemos dejar que pase desapercibido.