José de San Martín: el rostro de la gloria que ya es de todos

Por medio de la digitalización se pudo reconstruir el rostro del Padre de la Patria, en base al daguerrotipo conseguido en Boulogne-sur-Mer en 1848, cuando tenía ya 70 años.

Una cicatriz, nariz aguileña, enormes cejas y el color de su piel son algunos detalles sobre los que trabajó un artista santafesino durante cuatro años. Cómo fue el proceso para llegar a una imagen del Libertador que hizo llorar de emoción a un granadero y acaba de ser reconocida en el Congreso.

«Su mirada era vivísima; ni un solo momento estaban quietos aquellos ojos; era una vibración continua la de aquella vista de águila: recorría cuanto le rodeaba con la velocidad del rayo».

La descripción de Gerónimo Espejo, un militar mendocino que integró el Ejército de los Andes, le calza justa a Teo Ghigliazza, que hoy tiene 7 años pero aquella tarde levantaba cuatro delgados deditos si algún vecino de Pueblo Esther le preguntaba la edad. Allí donde comienza a inclinarse el taco de la bota de Santa Fe, a 18 kilómetros de Rosario, la diversión eran las cabras, nutrias y pavos reales en patios o quintas de los 12 mil habitantes de la localidad, pero también el estudio de papá.

Hoy ese papá, Ramiro Ghigliazza,  tiene en el mismo escritorio un recorte del diario La Prensa de 1960. Una amarillenta nota, titulada «Los rostros de San Martín», revolvía el enigma que hace cuatro años se convirtió en revelación para el diseñador gráfico nacido en Morón: cómo era la verdadera cara de San Martín. A partir de la inocente pregunta de su hijo comenzó una investigación ardua, surcó la historia de nuestra independencia y creó un retrato digital e hiperrealista del Libertador de América que hoy hace fuerte ruido en los cimientos del mundo sanmartiniano.

Con el fin de su trabajo los argentinos tenemos el verdadero retrato de nuestro héroe más grande y en aquella mirada vivaz y penetrante, en la cicatriz que surca su mejilla izquierda como recuerdo de la herida recibida durante el combate de San Lorenzo y esa tez morena que parece confirmar la vieja leyenda de su ascendencia indígena, podemos conocer al hombre que entendió la historia, desafió lo imposible y aseguró para América del Sur una libertad de la que muchas veces no hemos sido dignos.

De hecho, el Padre de la Patria tiene un rostro que ésta aún está buscando…

 

Imágenes: Gentileza Diario Clarín- Buenos Aires, Argentina.