Juan García Elorrio: Uno de los olvidados de los duros 60 y 70.

Por José Luis Ponsico (*)Juan Garcia Elorrio y  Fernando Abal Medina, primer jefe de la Organización «Montoneros». La historia los destaca como jóvenes revolucionarios, de básica formación católica.

 

José Luis Ponsico

Juan Garcia Elorrio, en el´67 apenas tenía 27 años. Seis más que Fernando Abal Medina, primer jefe de la Organización «Montoneros». La historia los destaca como jóvenes revolucionarios, de básica formación católica. Elorrio «pre Montonero»

Fundador de «Cristianismo y Revolución», publicación opositora al régimen del «dictador» Juan Carlos Onganía. El jefe del Ejército que puso fin al gobierno radical del Dr. Arturo Illia, un año antes. Ex seminarista, amigo del Padre Carlos Mugica

La época signada por la crisis de la Iglesia Católica, de una línea tradicional, «conservadora». A su vez,  crecimiento de la Iglesia «revolucionaria». Llamada <opción por los pobres<. hace 53 años.

Se vivían los «efectos» del Concilio Vaticano II, del 62. El Cura Camilo Torres, sacerdote colombiano ejercía la bandera «revolucionaria» al incitar a la «lucha armada» desde la región. Así conocimos el Movimiento Curas del «Tercer Mundo»

«Cristianismo y Revolución» marcó una época editorial del pensamiento

Onganía general de Caballería, Comandante del Ejército jefe sector «Azul», aquella «interna militar» que se dirimió entre 1962/63, junto al derrocamiento del gobierno de Arturo Frondizi, el 29 de marzo´62.

El recuerdo, apunta darle contexto al comienzo de «la lucha armada» en la Argentina. Las luchas emancipadoras en el Africa; la célebre «Batalla de Argelia», el fin de la colonia francesa. También Fidel Castro, el «Che» Guevara, Cuba, Vietnam

Los jóvenes católicos García Elorrio y Abal Medina, éste en la «derecha católica» aludían al principio de la «ley física»: «A la fuerza, se opone resistencia», decían. Al tiempo que reivindicaban al Cura Camilo Torres

La historia de «azules» y «colorados» enfrentados. Del otro lado, el general Alejandro Lanusse. Otro «duro» del Ejército. El «anti-peronismo» militar de la época, franca lucha por el Poder político. La Embajada de EE.UU. no estaba ajena.

Onganía, sus camaradas de armas, generales Pascual Pistarini y Benigno Varela, derrocaron al Presidente de la Nación, Dr. Arturo Illia, 26/27 junio del´66. Illía habia llegado al gobierno con el 25% de los votos.

La Unión Cívica radical, «UCR línea nacional» de Ricardo Balbín «ganadora» con el «peronismo proscripto», julio del 63. La leyenda dá cuenta que el popular «Chino» Balbín no quiso ser candidato

«Azules» y «Colorados»: los tanques de Magdalena y el conflicto estéril

El jefe histórico de la UCR en el 72 produjo «acuerdos» con el General Juan Perón con vista «a la salida democrática». El sector «gorila» del partido impidió. Uno de ellos ex vicepresidente Carlos Perette, que había acompañado a Illia

Antes, a la caída de Frondizi, en zona de Magdalena, no lejos de La Plata, los tanques al mando del general Alcides López Aufranc (azul) volaron hasta un puente. Un enfrentamiento que al cabo de 60 años, «sigue sin sentido».

Soldados conscriptos -nacidos entre 1942/43-  hoy personas de 77 años de edad, ajenos «al móvil de la batalla». «Nos sacaban de la cama a las 6 para llevarnos en camiones de un lado a otro», testimonios que tienen más de medio siglo.

En ese escenario político crecían manifestaciones populares, en vastos sectores de la sociedad. Especialmente, entre los humildes, una ancha franja de trabajadores. El impacto de «los bastones largos» en la Universidad con sindicatos intervenidos.

García Elorrio acompañaba al Cura Mugica en las «villas». El sacerdote con su moto «Gilera». Su amigo, virtual referente de Fernando Abal Medina, fundador de la Organización «Montoneros», al poco tiempo del escenario narrado.

La historia los ubica en la Catedral de Buenos Aires, 1º de mayo del 67, «Día del Trabajador» A los dos. El ex seminarista y al futuro jefe «guerrillero». Una acción que impactó al Poder militar y a la propia Iglesia. Militantes lúcidos, valientes

La cercanía de Mons. Caggiano con el dictador Onganía despertó el enojo de los jóvenes

En medio de la homilia, Monseñor Antonio Caggiano, jefe eclesiástico de la época, García Elorrio, reconocido ex seminarista, desde el Comando «Camilo Torres» tomó el micrófono y leyó un documento revolucionario.

En nombre del Cura Torres -homenaje al sacerdote colombiano que mutó en «guerrillero»- opción «por los pobres», rompiendo con «la Iglesia conservadora» dieron el puntapié inicial con Fernando Abal Medina.

Llevaban panfletos debajo de sus sacos y lanzaron consignas como mensaje revolucionario en medio de la Homilía ante la sorpresa de Monseñor Caggiano. Tiempo aquél «de la juventud maravillosa» en la cita del General Perón en Madrid.

El texto aludía a «recuperar las condiciones de trabajo, libertades sindicales». Asimismo, «terminar con la intervención en Universidades, con sindicatos libres» Y  «La búsqueda de la libertad de expresión», decían

García Elorrio y Abal Medina fueron detenidos por el gobierno de Juan Carlos Onganía, militar «cursillista». Iglesia de «culto». Existía el Decreto Ley del gobierno «de facto». Se prohibían «manifestaciones  políticas y sociales».

Como contrapartida nacía «la guerrilla urbana», también desde lo artístico el llamado «rock nacional». Lito Nebbia, «Los Gatos», el «Flaco» Spinetta, «Almendra» en sus comienzos. Los futbolistas expulsados iban a la Cárcel de Villa Devoto, 30 días

Fernando Abal Medina: el primer jefe de Montoneros

A los jóvenes católicos que irrumpieron en la Catedral les dieron a ambos 30 días de cárcel por «el delito de alterar el orden público con consignas políticas». El «onganiato» instalaba una «ley moral».

La autoridad del Comisario Mario Da Fonseca, junto a su par Luis Margaride, otro tristemente recordado, a cargo los dos del orden público en años de Onganía. Edictos policiales que incluían «allanar» hasta hoteles alojamientos.

Da Fonseca el «de los bastones largos» en la UBA.  Enseguida «fuga de unos 5000 cerebros» tiempo después. El bahiense César Milstein, década más tarde, «Premio Nobel de Biología», representante del Reino Unido. Un contrasentido.

Así, nacía el comando revolucionario, «Camilo Torres» formación que dió lugar, luego, a «Montoneros». Había muerto Ernesto Guevara en Bolivia, el reclamo en toda Latino-américa apuntaba a las «desigualdades sociales». Como ahora.

El rescate de García Elorrio, que murió en «extraño» accidente de tránsito, según Casiana Ahumada, su compañera, militante en «Montoneros». Hace que todo remita a un tiempo de cambios. Rápidos, violentos.

Cayó a la luz del día, atropellado en Av Las Heras cerca del Botánico. Corría 1971. García Elorrio, 31 años. Antes hubo un distanciamiento con Fernando Abal Medina. El «discipulo» había viajado a la Cuba de Fidel junto a Norma Arrostito.

En «Aramburu», impecable recopilación de María O¨Donnell, libro de casi 400 páginas, el enigma  de la muerte de Elorrio perdura en el tiempo. Nada resultó igual después  del 29 mayo del 70, secuestro del general Pedro Eugenio Aramburu.

Juan y Casiana: compañeros en la lucha y en la vida

Testimonios señalan que Elorrio había sido amenazado en tiempo del llamado «Aramburazo». «Ella, Casiana -relata O¨Donnell- después de Norma Arrostito la mujer más influyente en la organización armada», describe.

«Vivió con pasión femenina el ciclo, los 70», añade. Volviendo al libro «Aramburu»  uno de los más vendidos en los últimos tiempos, Mario Eduardo Firmenich en una entrevista de dos horas no reveló ninguna autocrítica. A la autora.

A contrario, en 15 años otros autores reconocidos, Juan Bautista Yofre, ex funcionario del gobierno de Carlos Menem; Marcelo Larraquy, académico y Ceferino Reato, ex redactor de «Clarín», culparon Firmenich por miles de víctimas.

En particular, «la locura» de «la contra-ofensiva» coincidieron los tres por separado en varias publicaciones «los ataques a civiles y militares en1979/80, donde mandaron decenas de pibes a la muerte», describieron.

«La violencia de arriba engendra la violencia de abajo», respondió el General Perón al enviado de «Siete Días», Armando Puente, no mucho después del secuestro y «ejecución» de Aramburu en Timote. La estancia de la familia Ramus.

Impacto de jóvenes revolucionarios, los 60, la «Guerra Fría», EE.UU-Unión Soviética, «Revolución Cubana», a poco la «Guerra de Vietnam», liberación de países colonizados de Africa, la historia los incluye

Cuyos movimientos revolucionarios alcanzaron la independencia -verbigracia: la «Batalla de Argelia»- impactaron a miles de jóvenes latinoamericanos. La conmoción por el fusilamiento del «Che» Guevara en el monte boliviano

Un tiempo donde crecía también por el lado de la «guerrilla guevarista» de «foco» Partido de los Trabajadores PRT. con  su brazo armado el ERP Ejército revolucionario del Pueblo

Desde «Cristianismo y Revolución» Elorrio  ideólogo revolucionario, origen de la Organización Montonero. En el mismo tiempo, Roberto Santucho, jefe del ERP. con Domingo Mena y Benito Urteaga, instalando la guerrilla «marxista»

El «Roby» Santucho tucumano, los restantes integrantes del buró armado con Gorriarán Merlo, de San Nicolás. La muerte del «Che» Guevara dividió a las aguas en las organizaciones «guerrilleras».

La muerte de Aramburu dividió las aguas entre «guevaristas» y «peronistas»

El PRT reivindicaba la figura de Guevara. A su vez «Montoneros» al General. En un mensaje al conjunto del peronismo, cuando cayó el «Che» en Bolivia, Perón afirmaba «El Che Guevara, uno de los nuestros», decía. Octubre del 67

No obstante, el fragor de la violencia produjo algunos cambios en los distintos escenarios. Mientras toda «la guerrilla» se sumó para derribar al «dictador» Lanusse, «Montoneros» instó al «Operativo Retorno» del 72, pero nada fue igual.

Perón a poco de volver tomó distancia. El propio Armando Puente en sus memorias comentó mucho después que «el General quería articular la Economía con (José Ber) Gelbard y la Política con el «Chino» Balbín», escribió

Recopiló ironías del General: «Amigo, estoy afuera del peronismo», parece que decía en Madrid, mientras preparaba las valijas. En referencia a que ni Gelbard y mucho menos Balbín tenían identidad peronista.

Entre el «Aramburazo» 29 de mayo del´ 70 y la muerte de Perón, 1ro de julio del 74 hubo decenas de actos de violencia. Muertes resonantes: Augusto Vandor, José Alonso, Rogelio Coria, José Ignacio Rucci, Oberdan Sallustro

Curiosamente, en el corto ciclo de Gelbard «garante» del Pacto Social la Argentina con algo más de 23 millones de habitantes apenas tenía 11 por ciento de desocupación e «Inflación Cero».

La distribución «de la riqueza» alcanzaba a la mitad para los empresarios y la otra para los trabajadores. Nunca más se repitió. Un país que exportaba y consumía por partes iguales.

Hoy, el gobierno insta al «impuesto a la riqueza». Seis grupos económicos amasan una fortuna que supera los 30 mil millones de dólares: Techint, Pérez Companc, Bulgheroni, «Clarín», «ARCOR», Coto. Con 40% de pobres.

Pasaron 55 años de los orígenes de la «lucha armada». Imposible «importar» en la Argentina la revolución cubana. Una isla de 5 millones de habitantes. Pueblo pobre.  Sojuzgado por el dictador Fulgencio Batista. Aquéllos jóvenes, García Elorrio uno de ellos, tomaron el camino primero de la lectura de notables: Marx, Perón, Ho Chi Minh, Vietnam. Camilo Torres, Fidel, el «Che» Guevara.

Los 60 dieron paso a los 70. También, Scalabrini, Jauretche, José Luis Torres, Hernández Arregui, Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggros. El pensamiento nacional «Pepe» Rosa, Fermín Chávez

El rescate de Juan García Elorrio, especie de Pedro de Mendoza, pintado como «Adelantado» en la «lucha armada» del Río de la Plata. Igual, al resto admirador de «Los Tupamaros», Uruguay, fines de los 60

 

(*) Columnista de La Señal Medios. Libre Expresión y Mundo Amateur