JUGAR CON FUEGO

El ataque “quirúrgico” llevado adelante por EEUU y sus aliados supone un riesgo cuyas consecuencias son aún difíciles de medir. Rusia, aliado estratégico de Siria, no va a quedar en silencio.

El complicado damero mundial ha tenido en estas horas un sacudón que amenaza con hacer volar las fichas por el aire. El presidente norteamericano Donald Trump, secundado por Gran Bretaña y Francia, han resuelto atacar Siria como represalia por el supuesto uso de armas químicas contra la población civil que habría sido ordenada en no menos de cuatro ocasiones por el dictador Bashar Al Assad. 

Un argumento que todos recordamos fue usado el año pasado cuando Trump ordenó descargar 50 misiles Tomahawks sobre blancos militares sirios, lo que llevó al máximo de tensión entre su país y el gobierno ruso, aliado y protector Al Assad.

Y es justamento esta alianza la que por estas horas preocupa a los analistas internacionales. ¿Puede Vladimir Putin quedarse callado ante el ataque?, ¿es imaginable que el duro presidente ruso acepte mansamente que sus socios vean una respuesta débil de su parte?.

Ello sin saber aún si alguna base o asentamiento ruso ha sido alcanzado por el ataque.

La otra incógnita está centrada en la reacción de Irán, a quienes muchos ven como el verdadero poder detrás del gobierno sirio. El eje Rusia-Irán-Siria no se quedará de brazos cruzados y no sería raro que en las próximas horas hubiese represalias sobre intereses norteamericanos, franceses o británicos.

El mundo camina por un estrecho desfiladero y ya son muchos los que temen que al final del mismo solo se encuentre un abismo.