JUSTICIA DOBLE FAZ

El procesamiento del ex intendente Gustavo Pulti es un caso testigo para que todos nos hagamos seriamente la pregunta acerca de que justicia queremos: la que sirva a las revanchas o la que de a cada uno lo suyo.

Gustavo Pulti utilizaba el descubierto bancario para pagar salarios y el fiscal pidió que fuera procesado por ello. El juez que entiende en la causa consideró que ello no era delito, máxime cuando quien había realizado la denuncia -el actual jefe comunal- exacerbó hasta el escándalo esa costumbre.

Dejó en definitiva en pie las denuncias de Arroyo sobre  malversación de caudales públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público, ambas originadas en el uso de fondos afectados con el mismo fin.

“Básicamente se nos cuestiones utilizar fondos afectados para pagar sueldos, pero es una práctica muy habitual en los municipios”, dicen los abogados del Pulti. La verdad es que desde La Plata informan que más de 100 municipios de la provincia utilizan la misma metodología, incluido General Pueyrredón durante la presente gestión de Cambiemos, pero reconocen que “mientras Pulti solicitaba en cada ocasión la autorización pertinente, eso no se hace hoy y el intendente dispone ese cambio de destino de partidas con una simple resolución administrativa propia”. Lo que no es una diferencia menor…

¿Qué sucede entonces?, ¿es que lo que para la justicia es en un caso delito no merece ni siquiera una investigación de oficio en el otro?.

La verdad es que la justicia argentina, y la de nuestro departamento judicial no es la excepción, se ha convertido en un cambalache de pasiones en lo que solo vale estar cerca del poder, protegerlo y dar a la sociedad esa cuota de circo que se disfraza detrás de una aparente lucha contra la corrupción.

Pobre país aquel en el que la mano de un juez llega solo a quienes ya no están en el poder y la vara con la que se miden los actos judiciables es corta para unos e infinitamente larga para otros.

Corrupción es desviar fondos públicos en beneficio propio o de allegados, pagar coimas y sobreprecios, utilizar el dinero de todos comprando periodistas o pagando sobresueldos a los jueces. Corrupción es usar caprichosa e ilegalmente la plata del estado…no pagar sueldos y compensar partidas.

Y esto corre para Pulti, para Arroyo y para todos; no solo para el que ya no esté en el poder.

Pero nada cambiará y nunca tendremos un Poder Judicial confiable si los ciudadanos aplaudimos un desmán legal solo porque afecta a quien no queremos. Eso no es justicia, es venganza disfrazada y primitivismo explícito.

Ese que nos depositó en este abismo institucional en el que vivimos.