La baja del desempleo en Mar del Plata oculta un mundo de precariedad

Redacción – Mientras desde el poder se celebra la leve baja en el índice de desocupación en la ciudad, la realidad muestra un crecimiento de la precariedad laboral que vino para quedarse.

El último informe oficial sobre el desempleo de Mar del Plata  exhibió una caída de 1,3% (cayó del 10,6% en el último trimestre de 2016 a 9,3% en el mismo período de 2017), lo que disparó el optimismo de los funcionarios que más allá del puesto en el ranking destacaron la fuerte caída del índice.

El Grupo Estudios del Trabajo (Centro de Investigaciones Económicas y Sociales, FCEyS, UNMdP), a cargo del Dr. Eugenio Actis Di Pasquale que elabora el informe sociolaboral de General Pueyrredon, recordó que los empleos que se crearon y permitieron que Mar del Plata tuviera 3 mil desempleados menos en la comparación son de baja calidad y exhibe un crecimiento de los trabajos cuentapropistas  tomados como una forma de complementar el ingreso hogareño.

El trabajo sostiene que en el cuarto trimestre del año pasado la tasa de empleo creció 1,5% en Mar del Plata en relación con el mismo período de 2016.  A partir de ello sostienen que “la oferta de trabajo creció y está en valores similares a 2011”.

El informe señala que se advierte “una reinserción en el mercado laboral de personas que se habían quedado sin trabajo”,  aunque cuestionan las condiciones de la actividad que desarrollan.

Según el Indec, Mar del Plata tiene 278 mil personas ocupadas, de las cuales el 67,5% (187.000) trabaja en relación de dependencia. De esa cifra, el 37,4% (70.200) está en negro.

El  cuentapropismo se convierte en el medio de vida de 91 mil marplatenses, aunque haya que separar en este caso a los pequeños y medianos emprendedores de aquellos -que son la inmensa mayoría- que encuentra en la “changa” una forma de subsistencia.

“En definitiva, el descenso de la tasa de desocupación y el aumento de la tasa de empleo en el cuarto trimestre de 2017 estuvo explicado principalmente por el menor número de jóvenes varones que buscaban trabajo y que ahora están empleados. Sin embargo, estos son quienes se habían quedado sin trabajo hace un año cuando más del 70% de los ocupados eran asalariados, y un porcentaje importante de mujeres había aumentado su participación. Ahora el trabajo en relación de dependencia disminuyó y un alto porcentaje continúa siendo trabajo no registrado, por ende, las ocupaciones creadas distan de ser de calidad”, resume el informe sociolaboral.

Lo que indica a las claras que aunque la tendencia sea a la baja, la calidad del nuevo empleo nos consolida más como una sociedad de supervivencia que como una de desarrollo.

Lo que no da para festejar demasiado a esta altura del siglo XXI…