La eterna miseria: el mundo busca la nave y los políticos pelean

Por Adrián FreijoLos familiares pusieron en eje al presidente, la Armada culpa al Ministerio por la mala información, Aguad se enoja y promete sanciones. ¿Y los náufragos?; abajo, esperando.

Gracias a la “magia” de los celulares, todos los argentinos pudimos ver y escuchar el dolorido reclamo de familiares de los marinos del A.R.A. San Juan al presidente Macri durante su visita de ayer en la Base Naval de Mar del Plata.

“¿Porqué no suben a los funcionarios a un submarino en esas condiciones?”, “¿cuándo van a dar presupuesto para que los buques no tengan que salir sin mantenimiento?”, “¿porqué tenía que pasar algo así para que se dieran cuenta de las condiciones de trabajo de nuestros hijos?”.

Los padres de otro de los tripulantes confesaron ante las cámaras que su hijo en reiteradas ocasiones les había dicho que el submarino tenía fallas y que inclusive llegaba a entrar agua por defectos en el casco.

Primer alerta: no es cierto que el A.R.A. San Juan, tras el arreglo de “media vida”, sea un sumergible que quedó “como nuevo”, según se ha dicho insistentemente desde el gobierno en estas horas. O al menos, por fallas presupuestarias, no fue mantenido en estado óptimo desde que salió del astillero…

La crisis informativa nace a partir de informar que habían existido siete llamadas entre el submarino y distintos teléfonos vinculados con la Marina. Esos llamados nunca existieron, según sostiene  la compañía Iridium, propietaria de los aparatos satelitales provistos para la navegación en alta mar. Se tuvo que rectificar la información, causando un fuerte malestar en las cercanías de Mauricio Macri y entre los familiares de la tripulación.

El Ministerio de Defensa abrirá un sumario interno para investigar el accionar de la Armada tanto en la desaparición como en la búsqueda del submarino con el que la última comunicación fue cuando se encontraba a la altura del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros del continente.

Aguad quiere determinar las responsabilidades de las autoridades, en el marco de la causa abierta en el juzgado federal de Mar del Plata. Y sobre todo saber si se ocultó información acerca del estado de la nave y posteriormente sobre pasos y respuestas de la búsqueda.

Sabe que por estas horas Macri ya tiene resuelto reemplazarlo -posiblemente se volvería a la vieja costumbre de un militar retirado en el área de Defensa- y jura ante los suyos que no va a dejar que su carrera pública termine salpicada con esta tragedia.

Segundo alerta: como siempre nuestros políticos están más atentos a sus propios intereses que a lo que deberían tener como prioridad.

Lo cierto es que el San Juan no aparece, crece la angustia con el paso de las horas, la Armada logró que el ala política del gobierno fuera desplazada de la búsqueda y de la información y Macri comienza a temer que lo que debería ser un dolor general por una tragedia sin precedentes termine siendo un boomerang de furia ciudadana que puede volver en su contra.

Algo que suele ocurrir cuando las cosas no son suficientemente claras…y el diablo mete la cola.