La grieta también es detectable en las expectativas económicas

En las expectativas económicas hay dos grandes grupos: los que privilegian la redistribución del ingreso, y los que centran sus sueños en el desarrollo de la economía. Por supuesto ambas concepciones son incompatibles.

Fernando V. Alfonso

A través de años de observar las conductas, tics y manías de los argentinos, a la hora de expresar sus ideas y expectativas económicas; no puedo menos que resumirlas en dos grandes grupos: los de aquellos que privilegian la redistribución del ingreso, y las de quienes centran sus sueños en el desarrollo de la economía. Por supuesto ambas concepciones son incompatibles.

La primera categoría, incluye a la legión de justicieros que creen que el mundo es inequitativo porque hay muchos que tienen buenos ingresos y muchos más que tienen ingresos bajos. Para esta parte de nuestros conciudadanos, el último fin de la política económica, es la de subir los ingresos de los pobres, aún a costa de bajar los de los “ricos”. Como generalmente son keynesianos fanáticos, esperan todo del Estado.

Otro detalle consiste, en que los justicieros económicos no inquieren jamás acerca de las virtudes de quienes deben ser revindicados, en cuanto a cómo obtienen su ingreso. Por ello, hay que añadir a todo el espectro político de izquierda más las categorías nativas de centroizquierda en el paquete.

En el segundo grupo hay que incluir a esa categoría de gente que ni se detiene a pensar en la actual pobreza, porque para ellos lo único que puede mejorar la situación es un crecimiento de la economía, que permita que suban todos los indicadores juntos, ingresos incluídos. La desigualdad no es un tema para ellos, más bien un dato.

Los analistas políticos pueden (y deben), profundizar este análisis. Pero las dos visiones del mundo económico se muestran incompatibles, por una cuestión de metodología. Mientras los redistribucionistas son: sanguíneos, populistas y cortoplacistas; los desarrollistas tienden a ser: rigurosos, ortodoxos, y esperan un estricto largo plazo para el despegue soñado. Los calvarios que haya que pasar en el medio, son sólo un detalle.

Menudo conflicto, los argentinos consumimos una centuria en esta dialéctica.

Dedico esta columna a la memoria del Dr. Arturo Frondizi.