(Redacción) – El Papa Francisco acentúa su distanciamiento de Macri acusándolo de «violencia verbal» que divide a los argentinos, pero a su vez la iglesia local pide mayor firmeza con la corrupción «K».
Cuatro días antes de que el papa Francisco recibiera a Mauricio Macri en el Vaticano, la máxima autoridad de la iglesia católica se entrevistó con Guillermo Robledo, presidente del Movimiento Helder Cámara por la Paz entre las Religiones y los Pueblos, y Eduardo Murúa, presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y trabajador de la metalúrgica IMPA.
“Hablamos más de dos horas con el papa Francisco en Santa Marta, y se mostró muy preocupado por el salvaje ajuste en Argentina, así nos dijo literalmente. Expresó que le hacía acordar al Revanchismo social que él vivió en el año 55, luego de la Libertadora”, dijo Murúa.
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A su vez en las últimas horas se conoció la preocupación del Pontífice por lo que considera «un aumento de la violencia verbal por parte del gobierno» lo que a su juicio «acrecienta la brecha existente en el país». Sin duda el Papa hacía alusión a la aparición de casos de corrupción producidos por el gobierno anterior, lo que estaría sospechando como una maniobra del macrismo para distraer a la población de los crecientes problemas económicos que la aquejan.
Paralelamente el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo, ha solicitado en las últimas horas «mayor firmeza y celeridad para tratar los hechos de corrupción», interpretando tal vez una demanda social notoria para qu se castigue a quienes han abusado de sus situaciones de poder en beneficio propio y perjudicando a la totalidad de los argentinos.
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¿Cuál es entonces la posición de la Iglesia Católica?.
¿La de un Papa que insinúa que todo es un invento del gobierno para perseguir a un sector político?, ¿o la de sus representantes en la Argentina que, como el hombre de la calle, exigen que los culpables de delitos contra el erario público sean rápidamente castigados?.
Un peligroso doble mensaje que debería aclararse, porque no es poca la gente que observa con decepción que desde Roma vienen señales destructivas para el gobierno elegido por la gente mientras durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner todo era afecto y mirar para el costado a la hora de marcar los actos de corrupción que hoy salen a la luz.
Y ya es demasiado notorio como para jugar a las interpretaciones capciosas…


