La inflación del 2,9% supera las peores expectativas oficiales

Claramente por encima de lo esperado, el índice de precios al consumidor de enero complica el panorama de buenos augurios económicos que venía siendo común en el presidente y los suyos.

Cuando todo el mercado especulaba que el primer dato del año iba a reflejar una inflación a la baja a partir de las palabras de Macri, el Indec reportó que dicho índice se elevó al 2,9% en enero, superando de esta manera en tres décimas al resultado de diciembre.

Sucede que un día antes de publicarse el informe, el presidente llamativamente afirmó que la inflación “ya está bajando”, lo que dio a entender que ya conocía con anterioridad el reporte del instituto de estadísticas.

Sin embargo, el mismo demuestra que se interrumpe el sendero descendente que venía transitando desde el pico de septiembre, cuando pasó del 6,5% al 2,6% indicado en el último mes del 2018. De esta manera, marca un nuevo récord interanual del 49,3% al comparar con el mismo mes del año anterior.

El mal desempeño se explica por una suba del 7,4% en “Comunicación”, 3,7% en “Restaurantes y hoteles” que suele ser habitual en el verano, el 3,5% en “Recreación y cultura” y “Bebidas alcohólicas y tabaco”, el 3,4% en “Alimentos y bebidas” y el 3,1% en “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”.

Lo más destacado es que la inflación núcleo alcanzó el 3% y no tuvo la contracción estimada por los privados preveían un descenso hasta el 2%. Se trata del componente al que más atención le presta el equipo económico de Macri, ya que reflejaría el sendero de los precios más allá de las subas particulares de algún mes en tarifas o transporte.

Los precios regulados, por su parte, subieron un 3,4%, mientras que los estacionales lo hicieron un 1,1%. En tanto, los servicios se incrementaron un 3,5% y los bienes un 2,6%.

“Los efectos de la devaluación no solo ocurren en los meses cercanos. Si bien es más moderado, todavía lo seguimos viendo. Sobre todo teniendo en cuenta que fue la depreciación de la moneda más fuerte desde el 2002”, manifestó Gabriel Zelpo, economista en jefe de la consultora Elypsis.

El resultado significa un duro mazazo para el Gobierno que anticipaba un mes tranquilo, teniendo en cuenta que en los próximos vendrá una seguidilla de aumentos de precios regulados como electricidad, transporte, agua y gas, entre otros.

En consecuencia, se observa un panorama complicado teniendo en cuenta que previo a este dato, ninguna consultora estimaba una reducción menor al 2,5% mensual para el primer semestre y que, para la segunda parte del año, se presume que la incertidumbre electoral generará fuertes presiones sobre el dólar.

El único aspecto positivo viene del lado fiscal, dado que con una variación de precios más elevada, el estado impulsa la recaudación. Esto mismo fue reconocido por Dujovne que tiene la difícil misión de cumplir con las metas del FMI, con una economía en recesión que afecta los ingresos tributarios y un gasto al alza producto del aumento de las jubilaciones de este primer semestre que están atadas al pico inflacionario del 2018.