LA LECCIÓN DEL HOLOCAUSTO

El 27 de enero de cada año la UNESCO rinde tributo a las víctimas del Holocausto. En esta fecha se conmemora la liberación del campo de extermino nazi de Auschwitz-Birkenau.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus colaboradores asesinaron a unos seis millones de judíos, -hombres, mujeres y niños-, en un intento de aniquilar sistemáticamente a la comunidad judía de Europa.

Aquel 27 de enero de 1945 el ejército soviético abría las puertas del infierno en Auschwitz-Birkenau, donde aún se encontraban algo más de 7.500 prisioneros, que recuperaban la libertad tras sobrevivir al horror de los campos de concentración nazis, donde Adolf Hitler puso en práctica con mortífero éxito su “solución final”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 1 de noviembre de 2005, en la Resolución 60/71 designar el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Antes y después fueron muchos los intentos negacionistas acerca de uno de los hechos más horrorosos en la historia de la humanidad. Uno que las generaciones que le siguieron y seguramente las que vendrán no deben ni pueden olvidar.

Los intentos de dominación y poder han estado con el hombre desde el momento mismo de su presencia en el mundo. Y es la inteligencia, la civilización y el espíritu gregario los que se han impuesto a cada uno de ellos.

Pero no hay que distraerse ni bajar los brazos; hoy mismo esas ambiciones campean entre nosotros y buscan los mismos viles objetivos y con el mismo desprecio por la dignidad humana.

Recordar el Holocausto, como cada uno de los centenares de genocidios, despotismos y atropellos sufridos por la humanidad, se convierte no tan solo en un homenaje justo y merecido sino también en un acto de defensa del género humano.

Nunca lo olvidemos…