La llegada de la vacuna en medio de un circo tan absurdo como infame

Por Adrián FreijoLa épica que rodeó el vuelo de Aerolíneas hacia Moscú, convertido en propaganda y relatada como una hazaña, muestra el desprecio oficial por la inteligencia argentina.

Barbijos con la inscripción «Operación Moscú 2020» que debieron usar sin excepción los funcionarios, el relato de Víctor Hugo Morales imitando la épica emocionada del gol de Diego a los ingleses, los textos oficiales hablando de la esperanza de un pueblo, la ilusión de una sociedad que ve despegar el vuelo que le traerá la solución y las fotos del Airbus 330-200 despegando, volando, aterrizando, maniobrando, cargando y despegando otra vez…todo hace pensar en una aventura peligrosa y heroica que nada tiene que ver con el derrotero natural de un vuelo de carga que, además, trae un cantidad excesivamente acotada de unidades si tenemos en cuenta la promesa oficial de inocular a más de 10 millones de argentinos durante este mes al que, es bueno recordar, le queda poco más de una semana.

Como telón de fondo un proceso encarado a las disparadas, sospechas (y algo más) de corrupción, idas y venidas con respecto a la franja de ciudadanos que pueden recibir la Sputnik y, a último momento, la confesión del premier ruso acerca del fracaso de los estudios realizados para poner en el mercado la segunda dosis de la vacuna.

La Argentina se divide entre personas que piensan y otras que aplauden. A unos y a otros, sin aceptar que sus ídolos puedan cometer error alguno, aunque la vida de millones esté en juego. Y los aplaudidores son cada vez más y los que han cedido su conciencia crítica a cambio de alguna prebenda también.

Los gobernantes lo saben y entregan a esa creciente porción de la sociedad un relato, una épica y una historia de luchas y resistencia contra poderes ocultos, inalcanzables y solapados a los que hoy llaman medios concentrados, mañana lawfere, pasado oligarquía campesina y mañana…vaya a saber uno con que nuevo nombre.

Y si la vacuna rusa no sirve, no puede completarse o se convierte en un verso el gobierno le echará la culpa a alguien, los aplaudidores clamarán por justicia y hasta soslayarán si producto de la impericia oficial mueren miles de argentinos, aún aquellos que estén cercanos a la masa de fanáticos. ¿O usted cree que de el desmán promovido por el propio presidente durante el velorio de Diego Maradona salieron infectados los enemigos del relato?. Más bien parecía que los que allí estaban eran «propia tropa».

Para comenzar a redondear el nuevo relato del proceso de vacunación, hoy el gobierno salió a plantear que la Sputnik V tenía la misma autorización de la ANMAT que la vacuna de Pfizer. Y eso es una mentira tan grosera como criminal.

La ANMAT autorizó de emergencia a la vacuna producida por la empresa norteamericana y se limitó a comunicar al Ministerio de Salud que la rusa había sido producida con todos los cuidados exigibles por parte del laboratorio Gamaleya.

Dos cosas tan diferentes que ni siquiera vale la pena explicar pero que el estado y sus lenguaraces prefieren disfrazar diciendo que esto fue así porque en este último caso el acuerdo es de estado a estado. Un disparate y una perversión.

Pero las redes sociales ya se llenaron de comentarios futboleros, fanáticos, disparatados y sin fundamento: como el gol a los ingleses relatado por Victor Hugo lo importante no es analizarlo sino gritarlo desde las entrañas. Como corresponde a los fanáticos…

Lástima que aquí hablamos de ciencia, salud, descubrimientos científicos y un virus contra el que el mundo trata de luchar muy en serio.

No de la interna del kirchnerismo, ni de la lealtad a los líderes ni de ninguna de esas estupideces que aquí son prioridad mientras millones de personas mueren a lo ancho y a lo largo del planeta.

La argentinidad...al palo.