La manipulación de encuestas invade la campaña

Por Adrián FreijoYa proliferan las campañas en General Pueyrredón y la disparidad de los resultados parece indicar que algunas consultoras son hoy organizaciones rentadas al servicio de un candidato.

El manejo de falsas encuestas se ha convertido en una nueva modalidad de la manipulación de un electorado que hoy muestra marcada apatía frente al proceso electoral que se avecina. La idea fuerza consiste en lograr fijar en el votante una realidad equivocada para que, al decidir su voto sobre la fecha del comicio, lo haga ante un escenario fraguado que lo empuje hacia un «voto útil» que por rechazo favorezca al candidato que pagó el muestreo.

En Mar del Plata se han conocido en las últimas horas algunos muestreos aparentemente profesionales y otros que por su mecanismo no merecen ser tomados demasiado en cuenta.

Entre estos últimos podemos incluir los de los medios periodísticos digitales que solo recogen la opinión, en forma de click, de sus seguidores. No es casual entonces que los resultados suelan coincidir con la línea editorial elegida y que no refleja la pluralidad de pensamiento del electorado general.

Entre las consultoras, reales o ad hoc para la ocasión, lo que el ciudadano debe observar es el mecanismo de compulsa que ha sido elegido. Cuando se utiliza el muestreo no probabilístico deberemos estar atentos ya que el universo elegido puede, y generalmente está, condicionado a favor del cliente.

El muestreo no probabilístico es una técnica donde las muestras se recogen en un proceso que no brinda a todos los individuos de la población iguales oportunidades de ser seleccionados. Lo que adquiere mayor sospecha de maniobra cuando además se trata de un muestreo de o por conveniencia  que es una técnica donde los sujetos son seleccionados dada la conveniente accesibilidad y proximidad de los sujetos para el investigador.

Ejemplo de ambos son las encuestas por internet, en las que la opinión del ciudadano no es requerida en forma aleatoria y bien puede ser recabada desde la orientación de los sectores convocados que además representan un universo de personas interesadas en la realidad dejando de lado al mayoritario porcentaje de quienes hoy utilizan las redes sociales con otros fines.

Imagínese el lector una maniobra tendiente a incluir en la consulta a un determinante porcentaje de trolls o militantes del postulante que se quiera beneficiar. El resultado de la encuesta, presentada con todas las formalidades de un trabajo serio, sería a pedir de boca de quien paga para instalar una verdad que no es tal pero puede empujar a miles de personas a decidir su voto.

Hace pocas horas se difundió intensamente una supuesta medición que da como resultado una definición que solo quedaría limitada a dos de los candidatos. En la misma Fernanda Raverta aparece con una intención de voto de casi el 41% mientras Guillermo Montenegro supera los 35 puntos. Gustavo Pulti quedaría, según estos resultados, fuera de toda chance con poco más del 15% de intención de voto y los demás participantes ni siquiera se acercarían al piso mínimo exigido para conseguir una banca en el Concejo Deliberante.

Llaman la atención estos números toda vez que el autor de la muestra dialogaba con LIBRE EXPRESIÓN no hace mucho tiempo y sostenía que justamente el ex intendente sería protagonista de la definición electoral. A lo que le agregaba que Vilma Baragiola sería su obligada contendiente (¡¡¡!!!). Algo falló, y mucho, en aquella ocasión y seguramente fue el sistema elegido para el muestreo (Ver:Gabriel Sapienza (CEPEI): «Pulti y Vilma definirán la elección»). Textualmente nos decía que «desde abril no medimos la intención de voto en Mar del Plata. Y en aquel momento lo hicimos con el nivel de imagen de los candidatos, porque creemos que la respuesta «muy buena» a esa pregunta proyecta ciertamente una intención de votarlos. Pero estamos seguros de que Gustavo Pulti y Vilma Baragiola van a definir el comicio en nuestra ciudad».

Pero ocurre que el método elegido fue justamente el muestreo no probabilístico sobre personas mayores a 16 años residentes en el Partido de General Pueyrredón, con acceso a internet, con sistema de consulta on line, y con un margen de error de  +/- 5%, lo que supone el menos seguro de los caminos para conocer la verdad.

Y aunque este caso lo hayamos elegido solo a modo de hipótesis de trabajo, no podemos dejar de preguntarnos cuál podría ser la intención, suponiendo que esta exista; ¿tal vez generar un escenario equívoco que desembarcara en una polarización que en todos los muestreos serios aparece como inexistente, con tres candidatos en condiciones de competir?. Quizás…todo es posible en la política argentina cuando de sacar ventajas se trata.

No llama la atención entonces que las consultoras que trabajan para candidatos hayan equivocado tanto sus pronósticos en las últimas elecciones. Entre un electorado distraído y la elección de sistemas de compulsa que aseguren resultados que satisfagan a sus mandantes, una actividad que debería ser garantía de ecuanimidad y conocimiento del pensamiento de la gente se ha convertido en una vía de manipulación y un instrumento más de posicionamiento en las campañas.

Total, piensan los operadores, la gente se olvida pronto de estas cosas…